Esta semana vi el mismo patrón repetirse en seis países distintos. El capital se mueve. El Estado llega después, y casi siempre llega mal.
En Chile, Soyio crece 40% mensual vendiendo protección de datos a casi 30 empresas. No esperó a que el Congreso terminara la ley de datos personales. Vio un vacío, construyó una solución, y ahora tiene clientes mientras el regulador todavía discute el texto. Esa es la diferencia entre construir y legislar: uno tiene resultados esta semana, el otro tiene sesiones.
En Argentina la Corte Suprema falló cuatro veces contra las alícuotas diferenciales que usan las provincias para castigar a quien produce fuera de su territorio. Bridgestone, Nestlé, ENOD y Sucesores de Alfredo Williner ganaron. El fallo dice algo simple: ninguna provincia puede poner una aduana interior para proteger su recaudación. Cavallo, mientras tanto, le pide a Milei liberar el dólar y sumar reservas. El mensaje de fondo es el mismo en los dos casos. Sin capital libre, la inversión no llega a toda la economía. Se queda atrapada en el lugar donde nació.
En Bolivia el euro subió casi 84% en un año y el Gobierno sigue insistiendo con dos tipos de cambio. Dos precios para la misma moneda es una forma elegante de decir que el Estado no confía en su propio dinero. La gente tampoco. Por eso migra al euro, al dólar, a lo que sea que no dependa de un decreto.
En Petare los comerciantes del Mercado de Las Flores llevan décadas de autogestión y ahora tienen que ir al Ministerio Público a defender esa autogestión frente a una intervención municipal. No pidieron subsidio. Pidieron que los dejen seguir haciendo lo que ya funcionaba. Invocan la propiedad privada porque es lo único que tienen para frenar a alguien que llega a administrar algo que no construyó.
Wright dice que el riesgo en Venezuela «es drásticamente diferente» y que hay compañías privadas comprometiendo capital a años, a décadas, en el sector energético. No es optimismo barato. Es una lectura fría: donde hay reglas más claras, el capital entra antes de que el relato oficial termine de cambiar. El dinero no necesita un comunicado de prensa. Necesita una señal.
Y después está Lula, invocando «soberanía» para justificar 975 millones de dólares en crédito fiscal a minerales críticos, mientras rechaza aranceles en un discurso. Es la otra cara de la misma moneda: el Estado tratando de ser el que decide dónde va el capital, en vez de dejar que el capital decida dónde crear valor. Puede funcionar un tiempo. Rara vez funciona mejor que el mercado libre eligiendo por su cuenta.
La lección que saco de esta semana no es nueva, pero se repite con una frecuencia que ya no puedo ignorar. Los que construyen no esperan a que el Estado termine de decidir. Encuentran el vacío, entran, y demuestran que funciona antes de que exista la ley que lo permita. El Estado, cuando reacciona, casi siempre llega para frenar, gravar o litigar. Rara vez llega para facilitar.
Eso no significa que las reglas no importen. Importan, y mucho: la Corte argentina lo demostró protegiendo la libre circulación interna. Pero las buenas reglas casi siempre llegan después de que alguien ya probó que la idea funciona. Primero construye el que arriesga capital. Después, si hay suerte, el Estado ordena lo que el mercado ya resolvió.
Mi consejo de esta semana es simple. Si estás esperando la ley perfecta, la reserva suficiente, o el ministerio que por fin se ponga de acuerdo, vas a esperar mucho tiempo. El capital no espera permiso. Tampoco debería esperarlo usted.
La disputa arancelaria de Trump con Canadá protege, de facto, un descuento en el crudo que las refinerías del Medio Oeste de EE.UU. necesitan para seguir operando, ya que tienen pocas alternativas de suministro. El conflicto comercial corre el riesgo de poner la política por delante del contribuyente y del mercado.
Trump volvió a vincular las elecciones en Venezuela con el petróleo: dijo que se realizarán «cuando estén listos» y presentó la nueva apertura petrolera como fuente de ingresos tanto para Caracas como para Washington.
Estados Unidos ya aplicó un arancel del 12,5% a 60 economías, entre ellas Chile, aunque en la negociación asoma una salida desigual: algunas frutas chilenas podrían quedar exentas, mientras salmón, madera y vino siguen en la mira.
Trump pidió a Zelenski frenar los ataques a la industria petrolera rusa por su impacto en el mercado del diésel, en medio de advertencias sobre una posible escasez global de combustible.
El dólar oficial del Banco Central de Venezuela subió a Bs. 842,21, un salto de Bs. 9,72 en una sola jornada, lo que vuelve a encarecer operaciones en un mercado ya presionado por el tipo de cambio.
En Argentina, sin actividad financiera el domingo, el mercado tomó como referencia los cierres del viernes: el dólar oficial en Banco Nación cerró en $1.480 para la compra y $1.530 para la venta, mientras el blue quedó en $1.498,65 y $1.545.
Nike enfrenta un nuevo choque con los fanáticos tras el lanzamiento de la línea Specter Edition para la NBA, criticada por reimaginar diseños que ya funcionaban. Fuentes cercanas a los equipos también apuntan al hartazgo con la burocracia que la marca impone a los clubes.
Panamá necesita, según esta opinión, un Plan Maestro portuario antes de 2040 que integre sus terminales en una estrategia logística nacional, en lugar de seguir planificándolas como piezas aisladas frente a los cambios de la industria marítima global.
Panamá aprobó una ley de pasantías dirigida a 113 mil jóvenes desocupados, con reglas para evitar que sustituyan empleo formal. La Cámara de Comercio señaló que más de cien empresas y gremios ya participaron en la capacitación sobre la nueva plataforma de registro.
Florianópolis se perfila como puerta de entrada más barata para startups chilenas en Brasil: Santa Catarina mueve R$47.900 millones, concentra 34.200 empresas tecnológicas y más de 102.000 empleos formales, con menores costos que São Paulo.
El expresidente Obama advirtió en una recaudación privada que la inteligencia artificial puede volverse «peligrosa» si los políticos no supervisan a una industria que avanza en manos privadas. En el Congreso, Johnson rechazó impulsar una moratoria al desarrollo de la IA y pidió reunirse con la industria para discutir riesgos, con el argumento de no cederle terreno a China.
El jefe de scouting de los White Sox, Shirley, renunció luego de que el club enfrentara señalamientos por comentarios raciales, sexistas y vulgares dentro de la organización, un caso que expone el costo reputacional y operativo de la cultura interna de una empresa deportiva.



































































































