El Gobierno de Abelardo de la Espriella oficializó la llamada «Milagro Week» o «Semana Milagro», una estrategia para atraer inversión nacional y extranjera y acelerar el crecimiento económico. La iniciativa quedará a cargo del vicepresidente José Manuel Restrepo y llevará a distintos países un portafolio de proyectos colombianos en infraestructura, energía, minería, comercio, industria, turismo, agricultura, vivienda y tecnología.
La estrategia quedó establecida en el Decreto 1373 del 9 de septiembre de 2026 y forma parte de las funciones asignadas a la Vicepresidencia para impulsar una economía con una meta de crecimiento de al menos 6 por ciento. Según el decreto, Restrepo tendrá misiones en atracción de capital, modernización del Estado, formación de talento humano y coordinación de proyectos ligados a energía y recursos estratégicos.
El propósito, de acuerdo con el Gobierno, es articular a ministerios, entidades públicas, empresarios e inversionistas para identificar proyectos, atender obstáculos y facilitar su ejecución. Restrepo explicó que la propuesta consiste en llevar a los potenciales inversionistas no solo los proyectos que Colombia busca desarrollar, sino también las medidas que adoptará el Estado para resolver las dificultades que puedan impedir su avance.
La «Milagro Week» será una serie de jornadas de inversión en distintas regiones del mundo. El recorrido comenzaría en Estados Unidos y después seguiría por Europa, Oriente Próximo y América Latina. Antes de esas jornadas, el Gobierno prevé un prelanzamiento durante la reunión de Naciones Unidas, donde espera establecer contactos con empresarios e inversionistas.
Restrepo dijo que la estrategia «arrancará en Estados Unidos y continuará en Europa, Oriente Próximo y América Latina, para lograr que más inversionistas vengan a Colombia y tengan un tapete rojo». La propuesta también contempla la creación y organización de bancos de proyectos estratégicos, además de acciones para fortalecer la internacionalización de la economía y facilitar la participación de Colombia en cadenas globales de valor.
De acuerdo con el Gobierno, algunos proyectos enfrentan dificultades por trámites, decisiones de entidades públicas, falta de articulación institucional o necesidad de incorporar actores internacionales y del sector productivo. La estrategia busca identificar esas trabas y trabajar en soluciones antes o durante la presentación de las oportunidades de inversión.
Restrepo también vinculó esta política con el objetivo de elevar la inversión como proporción del Producto Interno Bruto y aumentar la productividad. «Impulsaré una economía milagro que crezca al menos 6 %, aumente la productividad y atraiga más inversión mediante la modernización del Estado, la simplificación de trámites y la articulación institucional», dijo desde la Casa de Nariño.
La estrategia hace parte de una política más amplia que el Gobierno denomina «economía milagro». Según Restrepo, esa propuesta está vinculada con el concepto de «Patria Milagro» planteado por el presidente.
El vicepresidente también cuestionó el comportamiento reciente de la inversión privada y sostuvo que el país atraviesa un nivel bajo en esta materia. «No hay economía milagro si el país no logra incrementar la tasa de inversión en relación al PIB. Hoy tenemos el peor dato en más de cuatro décadas en la historia, porque en los últimos 4 años el país desafortunadamente no hizo inversión privada como debería hacerlo, se dedicó al derroche y al exceso de gasto público», afirmó.
Según las cifras mencionadas en la estrategia gubernamental, la economía colombiana creció 2,6 por ciento en 2025, después de haber registrado un crecimiento de 1,5 por ciento en 2024. La meta de 6 por ciento supone elevar de manera significativa ese ritmo.
La lectura política y económica es clara: el Gobierno reconoce que sin capital privado no hay salto de productividad ni crecimiento sostenido. El mercado ya votó a favor de reglas más simples, menos trabas y menos costo regulatorio; la pregunta es si el aparato estatal responderá con hechos o con más burocracia.
Para el país, el desafío no es solo conseguir anuncios en el exterior. Es convertirlos en inversión real, empleo y más margen para la empresa privada. Capital busca reglas claras; cuando el Estado reduce fricciones, el flujo de inversión aparece y la economía gana aire.

