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Chile espera una respuesta de EE.UU. por aranceles para fines de septiembre y blinda sus líneas rojas

El gobierno busca rebajar la sobretasa de 12,5% que afecta a parte de la canasta exportadora, pero descarta ceder soberanía comercial en una negociación con Washington. Los exportadores, en tanto, ya dan por descartado volver a un arancel de 0% para toda la oferta.
Imagen generada con IA
sábado 12 de septiembre de 2026

Chile espera conocer hacia fines de septiembre la respuesta de Estados Unidos en la negociación por los aranceles que afectan a parte de sus exportaciones. El proceso se activó tras la visita al país, los pasados 24 y 25 de agosto, de Jeffrey Goettman, el número dos de la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), quien se reunió con la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez.

El objetivo de ese encuentro fue mejorar las condiciones de acceso de las exportaciones chilenas al mercado estadounidense, en el marco del diálogo abierto por las últimas medidas arancelarias impulsadas por Donald Trump. El 23 de julio de 2026, el presidente estadounidense firmó un Memorándum Presidencial que impuso nuevos aranceles a nivel global y sumó a Chile a una lista de 54 otras naciones sancionadas con una sobretasa de 12,5% de aplicación inmediata.

Según los antecedentes revisados en agosto, el 53,6% de los productos chilenos que se exportan a Estados Unidos, por US$10.707 millones, mantiene arancel cero. Allí figuran el cobre, la plata, el yodo, las naranjas frescas y los kiwis frescos, entre otros. En cambio, otro 40,3% de la canasta exportadora que va a ese país enfrenta la sobretasa de 12,5%, con productos como salmón, uvas frescas, vino, frutas congeladas, arándanos frescos y harina de pescado.

Desde el gobierno afirman que los equipos técnicos de la Subrei, encabezados por Felipe Lopeandía y Rafael Marín, han mantenido un diálogo permanente con la USTR. La expectativa oficial es que la tasa de 12,5% pueda bajar, aunque también se abren a que la rebaja alcance solo a algunos productos, siempre que sean los más estratégicos para Chile.

En el Ejecutivo no ven viable que se vuelva a un arancel de 0% para toda la canasta exportadora chilena, como debería ser si se respetara el Tratado de Libre Comercio entre ambos países, aunque sí esperan un gesto de Washington. Una mirada similar existe entre los exportadores, que también dan por descartado un retorno al 0% para todo el portafolio, pero aspiran a que todos los productos hoy gravados con 12,5% bajen a 10% y que algunos estratégicos queden por debajo de ese nivel.

Los gremios, además, buscan que el 53% que hoy está en arancel cero se mantenga así de manera permanente. El cobre, por ejemplo, está en esa situación por el resultado de la investigación por la sección 232, un proceso oficial de Estados Unidos para decidir si las importaciones de un producto ponen en riesgo la seguridad nacional, y no por un acuerdo directo entre ambos países.

Para materializar un eventual acuerdo, Estados Unidos insistirá en firmar un Acuerdo de Comercio Recíproco, aunque por ahora no se conoce qué exigirá concretamente para rebajar la sobretasa. Los ART son un modelo de negociación bilateral impulsado por la USTR para reformular relaciones comerciales entre países, y ya se han suscrito varios.

En ese escenario, desde la administración de José Antonio Kast ya definieron sus líneas rojas. Una de ellas es que Estados Unidos no tenga injerencia ni condicionamiento en las relaciones comerciales y políticas bilaterales que Chile mantenga con otras naciones. «Eso es soberano de Chile», dicen desde el Ejecutivo. Tampoco aceptarán que ese país opine sobre nuevas negociaciones que Chile emprenda con otros mercados, como las conversaciones con India para un Acuerdo de Asociación Económica Integral.

Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones chilenas tuvieron un desempeño favorable en sus principales destinos. China concentró el 35,3% de los envíos, seguida por Estados Unidos con 16,4% y Japón con 9,1%. En conjunto, esos tres mercados reunieron el 60,8% de los envíos chilenos.

Los números primero. La negociación con Washington muestra hasta qué punto la apertura comercial también depende de reglas estables y de que un país defienda su margen de maniobra frente a presiones externas. Si la rebaja arancelaria se concreta, aliviará costos para exportadores; si no, seguirá pesando sobre la capitalización de sectores clave como salmón, fruta y vino.

Capital busca reglas claras. Por eso, el punto de fondo no es solo la tasa que cobre Estados Unidos, sino si Chile logra preservar su soberanía comercial sin convertir una mejora arancelaria en una concesión política. En comercio exterior, la certeza institucional vale tanto como el acceso al mercado.

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