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Parisi condiciona apoyo del PDG a reforma de capitales: exige que Fonavi opere como Fannie Mae y no acumule US$20.000 millones en deuda fiscal

El fundador del Partido de la Gente advierte que si el fondo retiene los créditos hipotecarios en vez de empaquetarlos y venderlos al mercado, la deuda pública chilena podría acercarse al 45% del PIB.
Imagen generada con IA
viernes 11 de septiembre de 2026

El fundador del Partido de la Gente (PDG), Franco Parisi, entregó su primer análisis de la reforma al mercado de capitales (MK4) y puso el foco en el Fondo Nacional para la Vivienda (Fonavi). Lo calificó como «lo más relevante y que tiene mayor impacto» del proyecto, y envió un video explicativo tanto a la bancada de su partido como al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.

La pregunta central de Parisi es simple: ¿el Fonavi operará como Fannie Mae o acumulará deuda en el balance del Estado? El fondo contempla un aporte estatal de hasta US$2.000 millones con capacidad de endeudarse hasta diez veces, lo que implica un techo de US$20.000 millones. Si esos recursos se quedan en el balance fiscal, advierte Parisi, el stock de deuda pública pasaría de un rango de entre US$145.000 y US$160.000 millones a niveles «muy cerca o en las vecindades del 45% del PIB», umbral que considera prudente no cruzar.

La alternativa que propone el PDG es que el Fonavi compre créditos hipotecarios, los empaquete en instrumentos tipo mortgage-backed security (MBS) y los venda al mercado con garantía estatal, tal como opera Fannie Mae en Estados Unidos. Bajo ese esquema, Parisi estima que se podría alcanzar entre 150.000 y 190.000 créditos hipotecarios y reducir la tasa de interés de 4% a 3,5%. Además, plantea que las AFP podrían adquirir esos MBS, generando mayor rotación de crédito sin ampliar el pasivo soberano.

Más allá del Fonavi, Parisi sumó dos propuestas propias. Primera: en lugar de reducir el IVA para operaciones de extranjeros, abrir la banca offshore con la misma rebaja impositiva. Segunda: incentivar la nominalización de la economía, es decir, migrar los créditos hipotecarios de UF a pesos, eliminando costos de intermediación e impuestos sobre instrumentos nominales. «En todo el mundo los créditos hipotecarios son nominales», argumentó, y señaló que eso crea incentivos para que el mercado presione contra la inflación.

Sobre el IVA a la vivienda, el PDG prefiere reembolsarlo hasta propiedades de 4.000 UF antes que eliminarlo de forma general. «Creo que sería un tremendo impacto», dijo Parisi.

Cuando se le preguntó si condicionará el voto a la adopción de sus propuestas, Parisi fue cauto: «Eso lo tienen que ver los diputados. Nosotros queremos mejorarla. No somos ni oficialistas ni oposición, somos proposición». Sobre los tiempos, confió en que el ministro Quiroz imprimirá velocidad al trámite: «Él es a businessman, es como yo, tiene que ser rápido».

La lectura de Ágora Capital. El debate en torno al Fonavi ilustra una tensión clásica: el Estado como emisor y retenedor de deuda versus el Estado como facilitador que transfiere el riesgo al mercado. La arquitectura tipo Fannie Mae que defiende el PDG es, en esencia, la más amigable con el capital privado: las AFP entran, el mercado secundario se profundiza y el contribuyente no carga con US$20.000 millones en el balance soberano. Capital busca reglas claras, y en este caso también busca que el riesgo hipotecario lo precio el mercado, no la Tesorería. Si Hacienda acepta ese diseño, la reforma gana credibilidad fiscal; si no, el costo lo paga el rating soberano.

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