El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, abrió la puerta a que en Chile existan créditos de largo plazo en pesos para comprar vivienda, en lugar de la indexación a la UF que domina hoy el mercado hipotecario.
«Soñemos un poquito», dijo en radio Agricultura al abordar la posibilidad de que, en «4, 5 años más quizás», una persona pueda adquirir una casa con un crédito en pesos. Según Quiroz, el gobierno ha intensificado un trabajo con el Banco Central ligado a la internacionalización del peso chileno.
El secretario de Estado recordó que hoy ya existen créditos en pesos a tres años, pero que a 10 años o más, como un hipotecario, el financiamiento se ofrece en UF. Esa unidad de cuenta ya supera el umbral de los $ 41.000.
Quiroz fue enfático en descartar una eliminación por decreto. «No va a ocurrir. Nunca. Los contratos en UF son en UF», afirmó. Aun así, sostuvo que el avance del trabajo con el emisor podría ir generando «de a poco» un sistema con más créditos de largo plazo en pesos.
La discusión se da en medio del déficit habitacional y del fuerte aumento en el precio de las viviendas, que se financian precisamente con créditos indexados a la UF. En ese contexto, han surgido iniciativas parlamentarias para restringir esa unidad de cuenta, usada también en colegiaturas, seguros, arriendos y planes de salud.
El presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Alessandri, también planteó este lunes que los créditos hipotecarios deberían migrar progresivamente desde la UF hacia pesos en los próximos años. «Ojalá, esto lo adelanto, que los créditos hipotecarios de aquí a cuatro años sean en pesos, y no en UF, se vienen cositas ahí también», dijo en T13Radio.
Con todo, la propia industria financiera ha mostrado en el pasado que las hipotecas en pesos no despegan con facilidad. Cuando se ofrecen, los bancos deben considerar una prima por riesgo de inflación, lo que encarece el costo del crédito frente a los préstamos en UF.
El punto de fondo es simple: si el mercado no logra ofrecer financiamiento de largo plazo en la moneda que cobra el sueldo la mayoría, el costo termina recayendo sobre las familias. La UF protege a los intermediarios del riesgo inflacionario, pero traslada parte de esa carga al deudor.
Por eso, la discusión no es solo técnica. También es una cuestión de acceso, competencia y reglas claras. Capital busca reglas claras: si el sistema financiero puede desarrollar instrumentos en pesos a plazos largos, el beneficio sería una mayor capacidad de compra para los hogares y un mercado hipotecario menos dependiente de un mecanismo de indexación que hoy parece inamovible.


