El dólar oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) se ubicó este viernes 11 de septiembre en Bs. 842,21, frente a los Bs. 832,49 de la jornada anterior, según la publicación del organismo.
El incremento fue de Bs. 9,72, equivalente a aproximadamente 1,17% en una sola jornada. La nueva cotización tendrá vigencia como tipo de cambio de referencia para las operaciones correspondientes a la fecha valor del 11 de septiembre.
En la misma referencia oficial, el euro pasó de Bs. 968,07 a Bs. 977,88, un aumento de Bs. 9,81, cercano a 1,01%, y quedó a las puertas de los Bs. 1.000.
El propio BCV ha señalado que el precio del dólar que ofrece se establece como un promedio ponderado de otras cotizaciones financieras, con la finalidad de encontrar una equivalencia más precisa al mercado bolivariano. En la práctica, esa referencia sirve para pagos de diversa índole, desde la canasta básica hasta otros servicios.
Los números primero. La lectura de mercado es sencilla: cuando la tasa oficial sube, el flujo de caja en bolívares se tensiona y la capitalización de cualquier actividad atada al dólar se vuelve más cara. Para comerciantes y consumidores, cada ajuste del tipo de cambio termina alterando el margen, el costo de reposición y la capacidad de compra.
Capital busca reglas claras. En este caso, la referencia del BCV ordena transacciones, pero también deja en evidencia un problema de fondo: la economía sigue midiendo buena parte de sus precios con una moneda externa. Eso eleva el riesgo país para la actividad privada y obliga a operar con una volatilidad que castiga la planificación.
El mercado ya votó. Cuando la moneda local pierde terreno frente al dólar y al euro, el ajuste no lo absorbe el discurso oficial, sino el bolsillo de los agentes económicos. La señal es clara: sin estabilidad monetaria, el aparato productivo trabaja con un costo mayor y menos previsibilidad.

