La Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció una inversión de 91.74 millones de pesos en proyectos de ampliación y modernización de la infraestructura de distribución eléctrica en Morelos, según información difundida por la empresa el 9 de septiembre de 2026.
Entre las obras principales figura la ampliación de la Subestación Tejalpa, con una inversión de 37.29 millones de pesos, que elevará su capacidad de 30 a 40 MVA.
El estado registra actualmente una capacidad instalada de 919 MVA frente a una demanda máxima de 512 MVA —registrada en mayo—, lo que implica una capacidad disponible del 44.2%. La holgura es considerable.
De enero a agosto de 2026, la CFE ejecutó 279,764 acciones de mantenimiento en líneas, subestaciones y redes, alcanzando un avance del 121% respecto de lo programado. Los trabajos incluyeron poda de árboles, inspección de líneas, instalación de protección para fauna y sustitución de apartarrayos.
En materia de cobertura, al cierre de julio se concluyeron 61 obras en 15 municipios con una inversión de 31.88 millones de pesos, beneficiando a 725 viviendas y llevando la cobertura eléctrica estatal a 99.98%. La CFE gestiona ante la Secretaría de Energía recursos para 39 obras adicionales en 19 municipios, con una inversión estimada de 24.31 millones de pesos, para alcanzar el 99.99% de cobertura al cierre de 2026.
Como parte de los acuerdos derivados de la reunión con el Gobierno de Morelos, municipios y Protección Civil, las instituciones elaborarán un programa conjunto de prevención de riesgos y reforzarán la colaboración municipal en labores de poda.
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Los números de Morelos no son malos en sí mismos: cobertura cercana al 100% y margen operativo amplio son señales de un sistema que funciona. El problema es estructural. Cada peso invertido en la CFE es dinero de los contribuyentes canalizado a través de un monopolio estatal que no compite, no rinde cuentas al mercado y fija sus propias métricas de éxito —como celebrar un avance del 121% sobre metas que ella misma define.
Cuando el Estado monopoliza la generación y distribución eléctrica, el capital privado queda fuera, la innovación se ralentiza y el costo real del servicio lo absorbe el erario, no la eficiencia. Morelos tiene luz; la pregunta que Ágora Capital siempre formula es a qué precio para el contribuyente y a qué costo para la competitividad del país.


