El gobierno de Abelardo de la Espriella activó el lunes su denominado Plan Marshall para el Chocó, el departamento colombiano más golpeado por el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto, que dejó 331 muertos y daños preliminares estimados en unos 9.500 millones de dólares.
El anuncio se realizó en Quibdó, capital departamental del Chocó, en el marco de una cumbre de donantes con algunos de los principales empresarios del país. Entre los convocados figuraban David Vélez, de Nubank; Jaime y Gabriel Gilinski, del Grupo Nutresa; Christian Daes, de Tecnoglass; Fuad Char, de Olímpica, y Alejandro Santo Domingo, del Grupo Santo Domingo.
Cinco ejes, un billón de pesos en infraestructura
El plan articula cinco pilares: inversión privada, modernización de infraestructura vial y portuaria, formalización productiva, incentivos fiscales y turismo sostenible.
El componente de infraestructura contempla un paquete de 1 billón de pesos —unos 318 millones de dólares— financiado en partes iguales mediante el mecanismo de obras por impuestos y aportes directos del sector privado. La fórmula evita que el costo recaiga íntegramente sobre el erario.
En materia productiva, el plan incluye un aporte de 5.000 millones de pesos (1,5 millones de dólares) de la empresa privada para capital semilla destinado a mil afectados por el terremoto. «A través de Impulsa se compromete nuestro gobierno, Bancolombia y Tecnoglass a hacer un aporte de 5.000 millones de pesos para capital semilla para emprendedores afectados por el terremoto en el Chocó», declaró De la Espriella.
Canal interoceánico en el horizonte
Uno de los elementos de mayor alcance estratégico es la retoma de estudios para evaluar la viabilidad de un canal interoceánico que conecte un puerto de aguas profundas en el litoral Pacífico del Chocó con el mar Caribe, en el departamento de Antioquia, integrado a un corredor ferroviario. El plan también contempla la construcción de un malecón en Quibdó y proyectos turísticos en Nuquí y Bahía Solano.
«Aquí está el Chocó, vengan más, conozcan sus posibilidades, inviertan, les vamos a dar toda la protección física y jurídica, produzcan, generen empleo y ganen dinero aquí», afirmó el presidente ante los empresarios reunidos.
De la Espriella había adelantado el plan el 14 de agosto, durante su segunda visita al departamento, cuatro días después del sismo.
La lectura del mercado
Lo que distingue este plan de los habituales anuncios de reconstrucción posdesastre es su arquitectura financiera: el mecanismo de obras por impuestos y los aportes directos del sector privado colocan al capital como protagonista, no como contribuyente forzoso de un gasto estatal sin rendición de cuentas. La promesa explícita de «protección física y jurídica» a los inversores es exactamente el lenguaje que el capital necesita escuchar antes de comprometer recursos en una región históricamente marginada y con presencia de grupos armados.
El Chocó ha sido durante décadas un ejemplo de cómo el Estado puede estar presente en el discurso y ausente en los resultados. Si De la Espriella logra que los Vélez, Gilinski y Santo Domingo del país pongan dinero real sobre la mesa —y que los incentivos fiscales se traduzcan en reglas estables y no en excepciones discrecionales— el Plan Marshall podría ser algo más que un nombre ambicioso. Capital busca reglas claras; el gobierno acaba de decir que las habrá.

