Daniel Mas encabezó en Madrid la presentación de Chile en una nueva versión del ChileDay y puso el foco en la inversión extranjera como eje de la próxima etapa económica del país. Ante autoridades, inversionistas, empresarios y representantes del sector financiero, llamó a los empresarios españoles a involucrarse en esa modernización y les pidió: «Vengan a Chile, inviertan, asóciense, recorran nuestras regiones».
El biministro de Economía y Minería sostuvo que Chile «está de vuelta» y que el país decidió «volver a crecer» y «volver a invertir» para generar empleo y mejorar la vida de los chilenos. Según el comunicado del ministerio, Mas dijo que Chile atraviesa una transformación más profunda de la que se percibe en el día a día y que hoy vuelve a ser una plataforma competitiva para la inversión extranjera.
Entre las cifras que presentó, destacó que para el período 2026-2029 se proyecta una inversión de US$ 95.149 millones, de los cuales el 74% corresponde a capital extranjero. A eso sumó el desempeño del Servicio de Evaluación Ambiental durante los primeros seis meses de esta administración y la aceleración en la resolución de proyectos por parte del Comité de Ministros.
Mas también puso el acento en la estabilidad regulatoria como la principal demanda de los inversionistas. «El inversionista no necesita que el Estado le garantice el éxito. Necesita que no se cambien las reglas a la mitad del juego», afirmó. Además, agregó que el mandato del Presidente José Antonio Kast es contar con un Estado facilitador.
En esa línea, el ministerio destacó avances en materia tributaria, simplificación regulatoria y promoción de la inversión extranjera, siempre según su balance. En el plano sectorial, la autoridad mencionó minería, turismo, energía, infraestructura y logística, vivienda, industria alimenticia y economía digital como áreas con ventajas competitivas.
En minería, Chile concentra el 18% de las reservas mundiales de cobre y el 23% de la producción global, según las cifras expuestas por Mas. Allí también subrayó una cartera de inversión de US$ 105.000 millones para la próxima década y un gasto anual de US$ 20.000 millones de las compañías en servicios, maquinaria y tecnologías, junto con la apertura de la exploración y el desarrollo de proveedores.
Los números primero. La señal política detrás del mensaje es simple: cuando el aparato estatal promete reglas estables, baja el riesgo país y el capital encuentra más margen para entrar. En una economía que busca retomar el crecimiento, la inversión privada no es un accesorio; es el canal por el que se amplía la productividad y se crea empleo.
Capital busca reglas claras. Si Chile logra sostener esa promesa, gana el contribuyente, gana la empresa y gana la formalización de nuevos proyectos. Si las reglas vuelven a moverse a mitad del juego, el costo lo paga la inversión y lo termina absorbiendo toda la economía.
