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El BID proyecta un crecimiento cercano al 4% para Panamá en 2026, con el agua del Canal como variable decisiva

El organismo multilateral advierte que la disponibilidad hídrica de la cuenca sostiene el 28% de los ingresos del Gobierno Central y define la regla fiscal, mientras anuncia financiamiento por etapas hasta 2029.
Imagen generada con IA
lunes 7 de septiembre de 2026

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ubicó su escenario base para Panamá en un crecimiento cercano al 4% para 2026 y alrededor del 4% para 2027, con una reducción marginal en este último año asociada al impacto de El Niño. Así lo explicó Juan José Barrios, economista líder del Grupo BID, durante la XI Cumbre Financiera Internacional de la Asociación Bancaria de Panamá.

Los números primero. El índice mensual de actividad económica (IMAE) creció 8.2% interanual en junio y 5.4% en lo acumulado del año, impulsado por el Canal operando a capacidad máxima hasta junio, además de construcción, comercio y turismo. Como resultado de ese desempeño, según Barrios, el consenso de analistas externos se ha movido más cerca del 4.5% y 4.7%, un rango que no es proyección oficial del BID sino lectura del mercado privado sobre los datos del primer semestre.

El factor crítico, según el organismo, es el agua. Barrios señaló que el resultado económico dependerá sobre todo de cuánta agua entre a la cuenca entre septiembre y noviembre, meses que concentran cerca del 38% de la lluvia anual. La ventana crítica para el calado del Canal será el verano de 2027. Como solución estructural de largo plazo, el economista mencionó el proyecto de Río Indio.

Gloria Lugo, representante del BID en Panamá, precisó que el agua «dejó de ser únicamente un tema ambiental» y que cerca del 28% de los ingresos corrientes del Gobierno Central depende del Canal, por lo que «la gestión del agua sostiene el cumplimiento de la regla fiscal». Añadió que la resiliencia de las cuencas es «la precondición de la exportación de servicios logísticos».

Sobre el riesgo operativo, Barrios recordó que en el episodio más severo de 2023-2024 el Canal redujo tránsitos a 22 diarios y mantuvo sus ingresos mediante ajustes de precios. El recorte actual, de 36 a 32 tránsitos diarios, es menor, y la demanda internacional —incluido el conflicto en el estrecho de Ormuz— podría compensar parte de la reducción. «El Canal pesa en la actividad más por el transporte y la logística asociada que por los peajes en sí», sostuvo.

En materia de financiamiento, la Estrategia de País del BID para 2025-2029 contempla aprobaciones con garantía soberana de entre $1,500 y $2,000 millones durante el quinquenio, más una movilización de capital privado de hasta $1,000 millones a través de BID Invest para el sector privado entre 2026 y 2027. A esto se suman $671 millones que BID Invest ya movilizó en 2025. Lugo aclaró que estos fondos no están preasignados por sector, sino que responderán a la demanda del mercado.

El mensaje de fondo es simple: la regla fiscal panameña, sostenida en buena medida por el Canal, depende de una variable que ningún gobierno controla directamente, la lluvia en la cuenca. Cuando cerca de tres de cada diez dólares del Estado provienen de una infraestructura sensible al clima, la disciplina fiscal y la inversión en soluciones estructurales como Río Indio dejan de ser opcionales. El capital privado que el BID promete movilizar solo llegará si Panamá demuestra que puede gestionar ese riesgo con reglas claras y cuentas ordenadas.

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