Donald Trump anunció el domingo que retirará el arancel al whisky irlandés, al cerrar su visita de dos días a Irlanda con un mensaje que fue recibido con aplausos en el Irish Open.
AP reportó que el mandatario usó la ceremonia del trofeo para decir que había sido presionado sobre el tema por «todo el mundo», incluido el primer ministro irlandés Micheál Martin y varios golfistas. En su intervención, Trump afirmó: «En nombre de los Estados Unidos de América, voy a quitar los aranceles» al whisky irlandés.
La medida afecta al arancel estándar del 10% que Trump impuso a la mayoría de las importaciones de la Unión Europea, y que fue reducido de 15% a 10% en julio. Breitbart recordó además que en abril Trump anunció que levantaba ciertos aranceles al whisky del Reino Unido, lo que incluye el escocés y las bebidas espirituosas elaboradas en Irlanda del Norte.
La reacción del sector fue inmediata. Eoin Ó Catháin, director de la Irish Whiskey Association, dijo que la industria estaba «delighted» con el anuncio. También sostuvo que Estados Unidos es su mayor mercado y que representa «thousands of jobs» y «millions in investments», además de haber estado bajo presión durante «over the last year and a bit» por ese arancel.
Desde el lado estadounidense, el Distilled Spirits Council of the United States también respaldó el movimiento. Su presidente y director ejecutivo, Chris Swonger, señaló en un comunicado que el anuncio es «another positive step toward reducing barriers to spirits trade».
Shane Lowry, ganador del Irish Open, bromeó con que los destiladores deberían enviarle un cheque. Luego dijo que, si se le preguntaba, tomaría crédito por el giro de Trump.
El mercado ya votó. Cuando baja una barrera comercial, mejora el flujo para una industria que depende del acceso a su principal cliente y se corrige una distorsión que encarece el intercambio sin crear productividad. En este caso, el alivio no viene de la burocracia, sino de su retirada.
También hay una lectura política clara: la señal favorece a la libre empresa y a los exportadores que viven de reglas previsibles. Para un sector que habló de empleos, inversión y presión acumulada, cada punto de arancel menos es capital que puede volver a circular. Cuando el Estado deja de estorbar, el margen aparece donde debe estar: en la producción y en el comercio.
