La Ley de Pasantías en Panamá introduce nuevas reglas para que los jóvenes puedan adquirir experiencia laboral certificada y para que las empresas cuenten con un marco definido para formar talento.
La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá señaló que más de 113 mil jóvenes entre 15 y 29 años están desocupados y que el desempleo juvenil alcanza 19.9%. El gremio también sostuvo que uno de los principales obstáculos para quienes buscan empleo es la falta de experiencia laboral.
«¿Cómo se le pide experiencia a quien todavía no ha tenido la oportunidad de adquirirla?», planteó la Cámara de Comercio al defender un mecanismo que permita a los jóvenes entrar al mercado laboral con formación y acompañamiento.
La normativa permite que las empresas ofrezcan una experiencia estructurada, con funciones definidas y certificación del aprendizaje obtenido. La Cámara de Comercio remarcó que uno de los puntos centrales de la regulación es evitar que esta figura se use para reemplazar puestos de trabajo existentes.
«Una pasantía bien regulada no sustituye empleo; prepara para el empleo», señaló el gremio.
Antes de esta regulación, fuera de las prácticas académicas, no existía un marco específico con condiciones comunes para quienes ingresaban como practicantes. Ahora, la experiencia obtenida podrá estar acompañada por formación, protección y una certificación que facilite futuras oportunidades laborales.
El Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral presentó el 8 de septiembre su plataforma de registro de pasantes ante la Cámara de Comercio. Más de cien empresas y gremios participaron en el proceso de capacitación sobre la ley, su reglamentación y el uso de la plataforma.
La discusión deja una señal clara para el mercado laboral panameño: cuando el Estado fija reglas previsibles, la entrada de los jóvenes al trabajo puede ordenarse mejor y con menos fricción. Capital busca reglas claras, y en este caso la certidumbre importa tanto para las empresas como para quienes necesitan una primera oportunidad.
También hay un principio de fondo que no conviene perder de vista: la pasantía sirve si forma, no si abarata artificialmente la nómina o desplaza empleo real. Si la regulación cumple su promesa, gana la productividad; si se desvirtúa, pierde el trabajador joven y también la credibilidad del marco legal.
