El dólar abrió este martes en $3.109,70 en Colombia, con una diferencia de $16,38 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), fijada en $3.126,08. Durante los primeros minutos de la sesión, la divisa tocó un mínimo de $3.107 y un máximo de $3.112.
La jornada previa cerró en $3.123,70, tras alcanzar un máximo de $3.140, en una sesión de baja volatilidad condicionada por el festivo en Estados Unidos.
Inflación por encima de lo esperado
Uno de los factores que puede revertir la tendencia bajista del dólar es el dato de inflación de agosto en Colombia. El IPC mensual aumentó 0,39%, por encima del 0,27% que anticipaba el mercado. La inflación anual pasó de 6,03% en julio a 6,24% en agosto, un repunte que complica el margen de maniobra del Banco de la República.
Un IPC más alto de lo proyectado reduce el espacio para recortes de tasas y mantiene el costo del crédito elevado, lo que frena la inversión privada y encarece el financiamiento empresarial.
La Fed y el dato clave de precios en EE.UU.
El escenario externo también pesa. Los operadores asignan actualmente una probabilidad cercana al 60% a un movimiento de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal en su reunión del 15 y 16 de septiembre. El dato de inflación de Estados Unidos, próximo a publicarse, será uno de los últimos indicadores relevantes antes de esa decisión. Un resultado más alto de lo esperado podría fortalecer las apuestas por tasas más elevadas y aumentar la presión sobre los mercados financieros emergentes, incluido Colombia.
Petróleo: presión adicional
El Brent superó los US$98 por barril, su nivel más alto desde el 24 de julio. El repunte se produjo tras ataques de los hutíes, respaldados por Irán, contra instalaciones energéticas saudíes, y nuevas amenazas de Teherán contra Estados Unidos. A esto se suma el menor flujo de buques por el estrecho de Ormuz, que mantiene una prima de riesgo geopolítico sobre los precios del crudo.
El encarecimiento del petróleo agrega presión sobre las expectativas de inflación global y complica el panorama para los bancos centrales que buscan normalizar su política monetaria.
Lectura editorial
Los números de hoy revelan una tensión estructural: el peso se aprecia en la apertura, pero la inflación doméstica se acelera y el entorno externo permanece hostil. Capital busca reglas claras, y en este momento Colombia ofrece lo contrario: un IPC que sorprende al alza, una Fed que no termina de definir su rumbo y un precio del crudo que complica cualquier proyección de costos.
El mercado ya votó con una apertura bajista para el dólar, pero los fundamentos apuntan en dirección contraria. La libre empresa colombiana necesita estabilidad de precios y tasas predecibles; sin ellas, el flujo de inversión seguirá mirando hacia otras plazas.

