Un cuerpo sin vida fue hallado la noche del jueves 10 de septiembre en inmediaciones de la carrera 27 con calle 22B, en el barrio La Favorita, en el centro de Bogotá.
Transeúntes alertaron a la Policía Metropolitana de Bogotá sobre la presencia de un bulto sospechoso abandonado en la vía pública. Al verificarlo, las patrullas del cuadrante confirmaron que se trataba de los restos mortales de un ciudadano que presentaba signos extremos de violencia física y desmembramiento.
El reporte preliminar de los organismos de socorro y de la Policía Metropolitana de Bogotá indicó que la víctima estaba envuelta en bolsas plásticas y dentro de una lona raída. La escena causó consternación entre comerciantes y residentes, luego de constatarse que el cuerpo había sido decapitado y que la cabeza permanecía oculta en la parte interna del mismo empaque.
El sector fue acordonado por las patrullas policiales para resguardar la escena del crimen y facilitar el ingreso de los laboratorios móviles de criminalística. La Policía confirmó el reporte inicial y señaló que «se sabe de un cuerpo hallado sin vida, el cual tenía heridas con arma cortopunzante», mientras dispuso la cadena de custodia del material probatorio.
Las diligencias judiciales quedaron en manos del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General de la Nación. Los peritos forenses realizaron la inspección técnica del cadáver y el levantamiento de rastros biológicos en el asfalto. Fuentes oficiales precisaron que «ya en el sitio la inspección la realizó CTI, así como la investigación», y los restos fueron trasladados al Instituto Nacional de Medicina Legal para la correspondiente necropsia.
Los investigadores del CTI revisan cámaras de videovigilancia públicas y privadas del corredor de la carrera 27 para identificar los vehículos o transeúntes que habrían abandonado la lona en la madrugada. Las autoridades trabajan para establecer la identidad de la víctima y dar con los responsables de este homicidio.
El crimen ha generado zozobra entre los pobladores de la localidad de Los Mártires, que pidieron a las autoridades distritales un incremento en los patrullajes y controles de seguridad. El sector ha sido escenario recurrente de disputas territoriales entre estructuras dedicadas al microtráfico y la extorsión en el centro de la ciudad.
Los números primero. Un hallazgo de esta gravedad no solo golpea la convivencia: también erosiona la confianza en la calle, castiga al comercio y eleva el riesgo país urbano que pagan a diario quienes trabajan y circulan por la zona.
Capital busca reglas claras. Cuando el orden cede terreno, la ciudad se vuelve más cara para producir, vender y vivir. El reto para las autoridades no es solo resolver este homicidio, sino recuperar presencia efectiva y proteger la propiedad y la libertad de movimiento de los ciudadanos.
