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NIIF S1 y S2 llegan a Chile: las empresas que no gestionen riesgos climáticos arriesgan continuidad operacional

El socio de Proyecta Impacto, Sepúlveda, advierte que la postergación de las normas no es una pausa, sino una ventana para prepararse antes de que el riesgo golpee el flujo de caja.
Imagen generada con IA
martes 8 de septiembre de 2026

Las Normas Internacionales de Información Financiera S1 y S2 —conocidas como NIIF S1 y S2— apuntan a integrar los riesgos de sostenibilidad y cambio climático en los estados financieros de las empresas. En Chile, su entrada en vigencia fue postergada, pero la advertencia del sector es clara: el tiempo extra no es un salvoconducto.

Andrés Sepúlveda, socio y gerente general de Proyecta Impacto, explicó en el programa Hub Sustentabilidad de Radio Duna que estas normas «hablan el lenguaje del negocio y buscan traducir sostenibilidad al lenguaje del negocio». El punto no es menor: por primera vez, eventos como lluvias torrenciales, marejadas, cortes de rutas o escasez hídrica deben cuantificarse en términos de impacto financiero, no solo en reportes de responsabilidad social.

El riesgo concreto: sin agua, no hay data center

Sepúlveda ilustró el problema con un caso directo. Una empresa puede completar todos sus permisos, construir e instalar infraestructura, y descubrir después que no dispone del recurso hídrico necesario para operar. «Si es que yo no me hago cargo de esta potencial falta de agua, significa que eventualmente no voy a poder operar mi data center», afirmó. La inversión queda inmovilizada, no por falta de capital ni de regulación, sino por un riesgo que nunca se incorporó al análisis.

Ese es precisamente el núcleo de las NIIF S1 y S2: obligar a las compañías a ampliar sus mecanismos tradicionales de gestión de riesgos. «Estás tuerto, estás mirando solo con un ojo y no con ambos ojos todos los riesgos», señaló el especialista.

Gradualidad, pero sin dilación

La implementación contempla medidas graduales. Durante el primer año, las empresas podrán concentrar el reporte en los aspectos climáticos asociados a la S2 y aplicar ciertos alivios en la medición de emisiones. Sin embargo, Sepúlveda advirtió que esperar hasta el último momento genera dificultades que van más allá del cumplimiento formal.

A diferencia de una memoria corporativa —donde se levanta información, se ordena y se publica—, este proceso exige construir primero una gestión interna capaz de identificar, evaluar y abordar riesgos. «Hay que hacer la pega de gestión detrás de antes de la reportabilidad», subrayó.

Entre los riesgos de una preparación tardía, el especialista mencionó consecuencias regulatorias, reputacionales, comerciales y de acceso a mercados de capitales.

La lectura de Ágora Capital

Las NIIF S1 y S2 son, en el fondo, una señal de precio: el mercado de capitales exige información más completa para asignar recursos con menor incertidumbre. Cuando una empresa no cuantifica sus riesgos operacionales —hídricos, climáticos, de cadena de suministro—, no los elimina; simplemente los transfiere a sus accionistas y acreedores sin revelación.

La postergación en Chile puede leerse como una oportunidad para que la libre empresa llegue preparada, no como una excusa para postergar la gestión. Capital busca reglas claras, y las NIIF S1 y S2 ofrecen exactamente eso: una metodología que convierte la incertidumbre en riesgo medible. Las compañías que avancen primero tendrán una ventaja competitiva real en el acceso a financiamiento; las que esperen, pagarán el costo en sus márgenes.

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