Ágora Capital.
MERCADOSEMPRESASECONOMÍA GLOBALINNOVACIÓNESTILO DE VIDAOPINIÓNlunes 14 de septiembre de 2026
Ágora Capital.
Canales
El medio
MERCADOS
Economía global

99% de las niñas víctimas de trata en la frontera colombo-venezolana son venezolanas: el costo humano del colapso chavista

Un informe basado en 630 casos documentados en Cúcuta y Norte de Santander revela cómo la pobreza, la falta de documentación y el desplazamiento forzado —herencia directa del modelo bolivariano— convierten a mujeres y niñas venezolanas en blanco preferido de redes criminales transnacionales.
Imagen generada con IA
martes 8 de septiembre de 2026

El 99% de las niñas víctimas de trata identificadas en la frontera entre Colombia y Venezuela son de nacionalidad venezolana. El dato proviene de un informe elaborado por la Corporación Mujer Denuncia y Muévete, basado en 630 participantes de procesos de atención en las regiones de Cúcuta, Norte de Santander y el Catatumbo.

El perfil predominante: mujeres y adolescentes de entre 16 y 29 años, captadas mediante falsas ofertas laborales, engaños afectivos, manipulación a través de redes sociales o coerción económica. Según el mismo informe, la oferta laboral engañosa aparece como el principal mecanismo de captación en el 85% de los casos analizados.

La organización Mulier Venezuela documenta que el fenómeno no se limita a la franja fronteriza. Casos de trata han sido registrados dentro del territorio venezolano en estados como Anzoátegui, Carabobo, Delta Amacuro, Miranda, Monagas y Táchira, además del Distrito Capital. Registros de 2023 y 2024 citados por la organización muestran rescates de venezolanas en al menos 13 países.

Las redes criminales activas en la zona incluyen circuitos de explotación en Cúcuta, Villa del Rosario, Tibú y Ocaña, corredores vinculados a economías ilegales y control armado. FundaRedes documentó que mujeres y jóvenes venezolanas han sido engañadas en Venezuela y trasladadas a Colombia para ser sometidas a prostitución o mendicidad, cruzando los puentes internacionales o utilizando las llamadas trochas ante la falta de documentación.

«Siempre que una mujer es migrante, a las redes criminales y a los tratantes les conviene mucho porque es una mujer que está lejos de su territorio, sin red de apoyo», explicó Alejandra Vera, coordinadora de la Corporación Mujer Denuncia y Muévete.

El fenómeno también ha migrado al entorno digital. Según Estefanía Mendoza, coordinadora de Mulier Venezuela, «la trata ha mutado»: las redes ya no necesitan mantener a una víctima encerrada para obtener ganancias. Una adolescente puede ser captada mediante una cuenta falsa o una promesa amorosa; un teléfono costoso puede ser la herramienta para producir imágenes que después serán comercializadas. La violencia, señala Mendoza, se vuelve menos visible precisamente porque puede parecer normal.

Vera advirtió además sobre el flujo de menores no acompañadas: «Demasiadas niñas no acompañadas empezaron a llegar a Colombia desde que comenzó la crisis en Venezuela y esto las hace las víctimas perfectas para estas bandas criminales».

---

Los números son brutales y la causa estructural, difícil de disociar: desplazamiento forzado, pobreza, ausencia de documentación y falta de oportunidades. Esas no son condiciones naturales; son el resultado acumulado de décadas de destrucción institucional y económica bajo el modelo bolivariano. Cuando el Estado colapsa, el vacío lo llena el crimen organizado, y quienes pagan el precio más alto son siempre los más vulnerables.

La libre empresa, el estado de derecho y la propiedad privada no son abstracciones ideológicas: son las condiciones mínimas que permiten a una mujer tener empleo formal, documentos y una red de apoyo. Sin ellas, la promesa de «un trabajo bien remunerado» que ofrecen los tratantes se convierte en la única oferta disponible. Eso es lo que está en juego.

Más de Economía global