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Costa ve más riesgo para la recuperación: el Banco Central rebaja a 0,25%-0,75% el PIB 2026

La presidenta del Banco Central advirtió que la debilidad económica podría durar más de lo previsto, en un escenario donde la inflación sigue expuesta a shocks externos. La entidad también recortó su proyección de inversión para 2026 y dejó la tasa en 4,5% sin sesgo claro.
Imagen generada con IA
domingo 13 de septiembre de 2026

El Banco Central de Chile rebajó a entre 0,25% y 0,75% su proyección de crecimiento del PIB para 2026 y pasó a levemente negativa su apuesta para la inversión, en un nuevo diagnóstico sobre el enfriamiento de la economía chilena.

Rosanna Costa, presidenta del ente rector, reafirmó ese cuadro y dijo que «es posible que la recuperación de la economía tome un poco más de tiempo». También sostuvo que persisten riesgos para la inflación, sobre todo por la guerra en Irán y su impacto en el precio del petróleo.

En esa línea, Costa explicó que el Banco Central sigue viendo incertidumbre tanto en el frente externo como en el local. «Desde el punto de vista de la política monetaria hay que estar atentos a la evolución del escenario externo, de los riesgos que involucra, y estar atentos también a la opción de alguna debilidad un poco más prolongada en el escenario local», afirmó.

La tasa de interés se mantiene en 4,5% y, según la presidenta del banco, aún no hay una dirección predeterminada para el próximo movimiento. «El próximo movimiento lo vamos a definir en la próxima reunión», dijo, al precisar que la decisión dependerá de si persiste el escenario central o si se materializan alguno de los escenarios de sensibilidad.

Costa también respondió a la lectura del mercado, que interpretó su mensaje como algo más expansivo. «El BC siempre trata de ser lo más realista en su análisis. Ni más ni menos», señaló.

Sobre la inflación, insistió en que el instituto emisor está preocupado, aunque remarcó que la inflación subyacente se ha mantenido entre 3,2% y 3,4% desde hace un buen tiempo y que las expectativas están «completamente ancladas».

La presidenta del Banco Central vinculó el deterioro reciente con varios shocks acumulados. Mencionó la producción de cereza, la biomasa que redujo la producción pesquera, problemas en minería, la guerra y el precio del petróleo, además de un mercado laboral que «venía débil y que se ha seguido debilitando».

También indicó que el segundo trimestre mostró una inversión y un consumo más débiles, y agregó que algunas firmas evalúan demorar decisiones de proyectos. A su juicio, ahora se superpone un factor por el lado de la demanda que suele ser más persistente.

Costa valoró además la megarreforma del gobierno, y dijo que debiera aportar a dinamizar la inversión y la actividad, sobre todo de cara a 2027.

El cuadro que describe el Banco Central tiene una lectura incómoda para la economía real: menos crecimiento, una inversión que no despega y una política monetaria obligada a moverse entre la inflación y la fragilidad de la demanda. Cuando el capital no encuentra reglas suficientemente claras y la incertidumbre se prolonga, la capitalización de nuevos proyectos se frena y el país paga el costo en productividad y empleo.

El mercado ya votó. Y el voto, por ahora, es de cautela. La prioridad debería ser recuperar confianza, dar estabilidad a las reglas y evitar que el aparato económico siga operando con un nivel de incertidumbre que castiga al ahorro, a la inversión y al bolsillo de los contribuyentes.

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