El Concejo de Bogotá superó el primer debate de la reforma tributaria impulsada por la Alcaldía de Carlos Fernando Galán. La Comisión de Hacienda, con 14 de 15 miembros presentes, votó los artículos uno a uno y rechazó la proposición que buscaba suprimir toda la iniciativa: 10 votos contra 4.
La meta es clara: recaudar $1,2 billones anuales a partir de 2027. El argumento de la Secretaría de Hacienda es igualmente claro: el gasto distrital creció a un ritmo real promedio de 4,3% anual entre 2015 y 2025, mientras los ingresos solo avanzaron 3,1% en el mismo período. Solo en 2025, el gasto llegó a $33,9 billones, el nivel más alto de la historia, con un alza real de 10,4% frente a 2024.
El proyecto incluye exenciones progresivas en el impuesto de Industria y Comercio (ICA) para nuevos proyectos industriales y de servicios, beneficios para renovación urbana y construcción, cambios en tarifas del impuesto predial y estímulos para vehículos eléctricos.
El nudo: el ICA automotor
El punto más polémico es el ajuste al ICA para la comercialización de vehículos. Las tarifas aprobadas en primer debate quedaron así: 8 por mil para vehículos eléctricos, 10 por mil para híbridos y 11 por mil para el resto. El gremio empresarial y varios concejales advierten que el incremento encarecerá los automóviles y frenará las ventas en la capital.
La Secretaría de Hacienda rechazó ese argumento ante Semana: «No existe ninguna evidencia en el sentido de que las tarifas del ICA de los municipios del país generen una discriminación de precios», señaló la entidad, añadiendo que el precio de los vehículos nuevos «es el mismo si uno compra en Barranquilla, Medellín, Cali o Bogotá». Sobre los créditos, la Secretaría indicó que la tasa de interés depende de las condiciones macroeconómicas y del perfil del solicitante, no del ICA municipal.
El artículo 20, relativo a las tarifas del impuesto predial unificado, quedó aplazado para la siguiente sesión. El artículo 26, sobre el régimen y periodicidad del ICA, fue aprobado con 11 votos a favor y 3 en contra.
La lectura de Ágora Capital
La brecha estructural entre gasto e ingreso que la propia Alcaldía reconoce —gasto al 12,3% del PIB distrital frente a ingresos en 8,6%— es la fotografía de una administración que expandió el aparato sin asegurar primero la fuente. Subir impuestos para cerrar esa brecha traslada el costo al sector privado antes de haber demostrado disciplina en el gasto.
El debate sobre el ICA automotor ilustra la tensión de fondo: capital busca reglas claras y costos predecibles. Cuando el fisco ajusta tarifas sectoriales en medio de un ciclo de ventas débil, el riesgo de contracción de actividad es real, independientemente de si el precio final sube o no en el escaparate del concesionario. El segundo debate dirá si el Concejo exige contrapartidas de eficiencia o simplemente valida el gasto récord.


