El petróleo intermedio de Texas (WTI) subía este lunes un 4,23% hasta 104,28 dólares por barril, en una sesión marcada por el deterioro de la guerra en el mar Rojo y el aumento de las tensiones en Medio Oriente. A las 09:00 hora local, los contratos de futuros del WTI para octubre sumaban 4,23 dólares respecto al cierre anterior.
El impulso llegó tras la toma del estrecho de Bab al Mandeb por parte de los rebeldes hutíes de Yemen, una vía marítima clave entre el mar Rojo y el golfo de Adén, con impacto directo sobre el tránsito energético. El mercado del crudo alcanzó así niveles no vistos desde mediados de mayo.
La presión sobre los precios no se limitó al frente yemení. Las fuerzas gubernamentales yemeníes, apoyadas por Estados Unidos y Arabia Saudita, intensificaron los combates contra los insurgentes, mientras Arabia Saudita anunció el viernes el cierre «preventivo» del oleoducto Este-Oeste, situado en las regiones de Riad y Medina y que transporta aproximadamente siete millones de barriles de crudo por día, tras sufrir varios ataques.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó a Irán de estar detrás del ataque, acusación que el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaeil, negó. Además, Irán y Omán decidieron posponer indefinidamente la reunión prevista este lunes en Salalah con los países del Consejo de Cooperación del Golfo para abordar la reapertura parcial y provisional del estrecho de Ormuz.
El Brent también reflejó la tensión regional. En Londres, el crudo de referencia en Europa subía 2,6% hasta 107,30 dólares para entrega en noviembre, después de llegar a tocar 108,49 dólares durante la madrugada. El viernes había alcanzado 109,97 dólares, su máximo desde mediados de mayo, antes de cerrar con una caída de 2,81%.
Los números primero. Cada escalada en estos pasos marítimos tiene una lectura inmediata para el riesgo país energético global, para los márgenes de las refinerías y para el costo final del transporte. Cuando se interrumpe o se encarece el flujo, el mercado no especula: ajusta precios.
El episodio vuelve a mostrar que la energía sigue dependiendo de reglas claras y de rutas seguras, no de la retórica geopolítica. Cuando el aparato estatal de los países involucrados no logra asegurar los corredores críticos, el costo lo termina absorbiendo el mercado, y con él los consumidores y las empresas que dependen del crudo para producir, mover y exportar.
