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Florianópolis mueve R$47.900 millones y se perfila como la puerta más barata para startups chilenas en Brasil

Santa Catarina concentra 34.200 empresas tecnológicas y más de 102.000 empleos formales, con un ecosistema que promete menos costos y más acceso a capital que São Paulo. Para las startups chilenas, el dato es claro: entrar por el mercado correcto puede ahorrar recursos y reducir riesgo país.
Imagen generada con IA
domingo 13 de septiembre de 2026

Las startups chilenas que miran a Brasil suelen fijarse primero en São Paulo, pero el costo de esa apuesta puede ser alto. La instalación directa en la mayor metrópoli financiera de Latinoamérica puede resultar «sumamente costoso, altamente competitivo y complejo en términos operativos», según la nota de Pulso.

El caso de NotCo sirve como referencia. En una entrevista de 2020 dada a Pulso, su CEO Matías Muchnick dijo: «Nos costó un año y medio ingresar a Brasil, donde perdimos muchos recursos». Esta semana, además, NotCo anunció la venta de su operación en ese país.

En ese contexto, Florianópolis aparece como una alternativa con ventajas concretas para el capital emprendedor. La ciudad, conocida como el «Island Valley», combina calidad de vida, una conexión directa con Chile de tres horas de vuelo y un ecosistema tecnológico de escala masiva.

Los números muestran la magnitud del polo catarinense. Santa Catarina se consolidó como el segundo mayor generador de empleo tecnológico de Brasil, superando a Minas Gerais. El sector reúne 34.200 empresas de base tecnológica, genera más de 102.000 puestos de trabajo formales y factura R$47.900 millones, cerca de US$9.000 millones.

En Florianópolis, la tecnología ya representa el 25% del PIB municipal, el mayor peso del sector tech entre las capitales brasileñas. Eso convierte a la ciudad en una plataforma natural para probar productos, desarrollar equipos técnicos y escalar operaciones sin cargar desde el inicio con los costos de São Paulo.

Ese atractivo quedó expuesto en la novena edición del Startup Summit, realizada hace unos días. El evento se internacionalizó por primera vez y reunió a 30.000 personas, 150 fondos de venture capital y 180 grandes corporaciones. Según Fernanda Zambon de Carvalho, encargada del área de Innovación del Sebrae a nivel nacional, el encuentro «conecta directamente a los emprendedores con inversores y grandes corporaciones en rondas de negocios que generan intenciones de inversión millonarias».

Gabriel Sant’Ana, director ejecutivo de Acate, resumió la ventaja operativa con una frase que cualquier empresario entiende: «São Paulo es el mercado más grande, pero es un ambiente hostil: es difícil contratar gente y hay mucha competitividad». Según dijo, lo más común es que las empresas mantengan su equipo y base en Santa Catarina y una oficina comercial en la capital paulista.

El modelo catarinense también se apoya en la llamada «triple hélice»: educación, empresas y poder público trabajando juntos. César Griebeler, vicepresidente de Acate, sostuvo que esa articulación permite programas de capacitación y apoyo que ayudan a las empresas tecnológicas a escalar rápidamente y sin grandes costos iniciales.

Para las startups chilenas, la oportunidad es evidente. La presencia nacional en el estado es prácticamente nula hasta ahora, mientras Santa Catarina ya cuenta con 30 delegaciones internacionales e inversionistas de todo el mundo. Entrar antes puede significar ganar posición en un mercado cercano, con menor fricción y mejores condiciones para capitalizar crecimiento.

El mercado ya votó. Cuando una ciudad logra atraer 150 fondos de venture capital, 180 corporaciones y 30.000 asistentes a un summit, el mensaje es que el ecosistema ofrece reglas más claras, redes más útiles y menos desperdicio de capital. Frente al costo que impone São Paulo, Florianópolis ofrece una ruta más eficiente para el emprendimiento regional.

Para Chile, la lectura también es política económica: menos burocracia implícita en la expansión, más productividad y una relación más inteligente con Brasil. Capital busca reglas claras, y hoy el «Island Valley» parece estar ofreciendo justamente eso.

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