Bruce Mac Master, presidente de la Andi, puso sobre la mesa un diagnóstico que mezcla urgencia fiscal, deterioro sectorial y una meta de crecimiento que, a su juicio, Colombia no puede seguir postergando. Durante el VI Encuentro Anual de Liderazgo en Juntas Directivas del Cesa, en Yumbo, sostuvo que el país debe alcanzar una expansión mínima de 5% anual para enfrentar cinco frentes críticos: seguridad energética, finanzas públicas, salud, seguridad y relaciones internacionales.
La tesis central del dirigente empresarial es que el desarrollo no admite demoras. «Al final, el desarrollo es una carrera contra el tiempo», afirmó. A partir del índice de velocidad de desarrollo elaborado por el equipo económico de la Andi, comparó el avance colombiano con el de otras economías: entre 1990 y 2025, el indicador de Colombia se multiplicó por ocho, mientras que el de China creció más de 100 veces; Letonia registró un aumento de 61 veces y Panamá de 44.
Mac Master consideró insuficientes los ritmos inferiores al 3% y propuso una lista de ajustes para destrabar la actividad productiva: simplificar procesos, reducir la incertidumbre, modernizar el régimen laboral, fortalecer la salud, ampliar el acceso al crédito y la cobertura educativa, mejorar la eficiencia tributaria y disminuir el gasto público. En un país con presión creciente sobre el presupuesto, el mensaje es claro: sin productividad y reglas más simples, el margen fiscal se seguirá estrechando.
El punto más delicado de su intervención fue el servicio de la deuda. Según Mac Master, representará cerca del 25% del Presupuesto General de la Nación de 2027. «Uno de cada cuatro pesos lo vamos a tener que dedicar solamente a pagar lo que ya gastamos», dijo. La advertencia no es menor: el dinero de los contribuyentes seguirá comprometido con obligaciones pasadas en vez de financiar inversión, infraestructura o capital humano.
El presidente de la Andi también ubicó a Colombia en la primera etapa de las crisis de deuda que revisó en países como Irlanda, Jamaica, Argentina, Islandia, Portugal y Grecia. Para evitar un deterioro, aseguró que la austeridad será «parte fundamental de nuestro código de comportamiento de aquí en adelante» y anticipó que probablemente será necesario acudir a los mercados internacionales y a la banca multilateral.
En salud, su diagnóstico fue igual de severo. Señaló que en 2021, por cada $100 girados por el Estado, prestar los servicios costaba $99; para 2024 subió a cerca de $106 y en 2025 llegó aproximadamente a $108. Según su cuenta, la brecha consumió reservas y patrimonio y dejó un faltante no financiado cercano a $32 billones. Además, entre 2021 y 2025 cerraron más de 4.100 instituciones prestadoras de salud y dejaron de funcionar más de 6.000 servicios.
En energía, Mac Master alertó por la capacidad para atender la demanda y advirtió: «Si no un apagón, vamos a tener un estrés increíble en la atención de la demanda». En seguridad, afirmó que los municipios con presencia de grupos armados ilegales pasaron de poco más de 200 en 2019 a más de 500, cerca de la mitad del país. También pidió definir pronto una estrategia internacional tras recordar que Colombia estuvo cerca de perder accesos para productos y visas con Estados Unidos.
La lectura de fondo es incómoda para cualquier gobierno: cuando el Estado gasta más de lo que puede sostener, la factura termina en deuda, menor inversión y servicios deteriorados. Capital busca reglas claras, pero también disciplina fiscal. Sin eso, el crecimiento queda atrapado entre la burocracia, la fragilidad institucional y un presupuesto cada vez más cargado al pasado.


