La Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá realizó este lunes una nueva jornada de entrega e instalación de códigos QR en vehículos de taxi. La medida busca que cualquier pasajero pueda verificar, con un simple escaneo desde su celular, que el conductor y el vehículo cuentan con la documentación vigente para operar.
«Con un simple escaneo, las personas pueden acceder a información oficial sobre el taxi que están utilizando», señaló la Secretaría de Movilidad en su comunicado. La herramienta complementa la consulta disponible en el portal movilidadbogota.gov.co, donde los ciudadanos también pueden revisar el estado del vehículo antes de abordarlo.
Quiénes califican y cómo se asignan
El sticker puede instalarse en taxis amarillos tradicionales, verdes y blancos con azul —estos últimos de tracción eléctrica—. La gestión corre por cuenta de las empresas afiliadoras: Movilidad coordina con ellas y los códigos se asignan con base en la información registrada en la plataforma SIMUR y las tarjetas de control vigentes del vehículo y del conductor.
En la jornada de este lunes participaron Radio Taxi Aeropuerto, Taxis Libres, Super Taxi, Telecooper, Taxi Yango y Tax Express. Las entregas se realizaron en el Aeropuerto Internacional El Dorado, la Terminal de Transporte sede El Salitre y diversas zonas rosas de la ciudad, puntos de alta concentración de usuarios del servicio.
Un paso útil, aunque insuficiente por sí solo
La iniciativa tiene mérito práctico: reduce la asimetría de información entre el pasajero y el prestador del servicio, y lo hace con tecnología de bajo costo y adopción masiva. En un mercado donde la informalidad y la inseguridad siguen siendo variables de riesgo real para el usuario, cualquier mecanismo que eleve la trazabilidad del servicio suma.
Sin embargo, el verdadero indicador de éxito no será el número de stickers instalados, sino la tasa de adopción efectiva por parte de los pasajeros y la velocidad con que la base de datos del SIMUR refleje novedades —suspensiones, vencimientos, sanciones— en tiempo real. Un QR que apunta a información desactualizada es, en el mejor de los casos, una falsa garantía.
Desde la perspectiva del libre mercado, la medida es preferible a esquemas de regulación más onerosos: no impone costos adicionales significativos al operador ni crea nueva burocracia de inspección física. El reto para la Alcaldía es mantener la plataforma de respaldo con la misma agilidad que exige el mercado. Capital —y pasajeros— buscan reglas claras y verificables.


