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Quantum promete valor práctico primero en sensores, seguridad y optimización

Antes de los computadores cuánticos de uso general, los avances más útiles llegarían en aplicaciones especializadas. El atractivo está en bajar costos, evitar errores y proteger datos, no en la promesa grandilocuente del futuro.
Imagen generada con IA
sábado 12 de septiembre de 2026

Cuando se habla de tecnología cuántica, suele pensarse en máquinas capaces de transformar industrias enteras. Pero el avance más útil podría llegar antes y por otra vía: aplicaciones especializadas que aprovechan efectos cuánticos para resolver problemas concretos.

Esa es la tesis que se repite entre varios integrantes de Forbes Technology Council. El punto no es una revolución visible para el usuario final, sino mejoras graduales con valor económico, científico y social. En otras palabras: menos espectáculo y más productividad.

Una de las áreas con resultados tempranos sería la de sensores capaces de medir cambios muy pequeños en gravedad o campos magnéticos. Rohan Pinto dijo que esos sensores pueden ayudar con la navegación donde no existe GPS o con la búsqueda de recursos subterráneos. Kayode Faturoti fue más allá y citó una prueba de campo de un sensor de gravedad cuántico que detectó un túnel bajo una carretera, una utilidad concreta para evitar excavaciones a ciegas, retrasos y costos altos.

La lógica también aparece en materiales y optimización. Gaurav Rastogi señaló que los sistemas cuánticos podrían ayudar a diseñar mejores baterías, catalizadores, semiconductores y sistemas energéticos. El valor, dijo, puede ser invisible para el consumidor, pero importante para las industrias por el menor costo, la innovación acelerada y la mayor eficiencia a escala.

Peter Smulovics añadió que los sensores cuánticos pueden detectar cambios minúsculos en gravedad, aceleración, magnetismo y tiempo, lo que abre posibilidades como navegación independiente de GPS, detección de infraestructura subterránea, cartografía geológica más precisa, relojes de alta exactitud e incluso nuevas formas de imagen médica.

En salud, Will Conaway sostuvo que las primeras ganancias prácticas podrían verse en la optimización de procesos: programación, planificación de cadena de suministro, flujos de trabajo de imagen y asignación de recursos. La promesa, dijo, no son titulares dramáticos sino mejores decisiones en sistemas complejos.

También hay una advertencia útil para el capital. Mani Padisetti remarcó que el benchmarking independiente puede mostrar que un piloto mejora la solución clásica o que un proyecto cuántico no es económicamente viable. Evitar inversiones innecesarias también genera valor.

En seguridad, Connie McIntosh afirmó que la integración de inteligencia artificial cuántica, criptografía poscuántica y distribución cuántica de claves puede reforzar la protección de datos y anticipar ataques. Charles Yeomans, por su parte, dijo que la primera contribución cuántica ya está presionando a la infraestructura clásica: la amenaza de descifrado está obligando a revisar la defensa de datos.

El mercado ya votó: lo que importa no es la épica tecnológica, sino el retorno medible. Si la tecnología cuántica cumple primero en sensores, seguridad y optimización, el beneficio será de empresas, industrias y sistemas críticos que ganen margen, reduzcan riesgo y operen con reglas más claras.

También hay una lectura de fondo para quienes invierten y para quienes regulan. La creación de valor real suele venir antes por aplicaciones discretas que por promesas abstractas. Capital busca reglas claras, y en este caso el criterio debería ser simple: medir, comparar y asignar recursos solo donde el rendimiento justifique el costo.

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