El oficialismo llegó este lunes a La Moneda para dos reuniones de coordinación con el Ejecutivo, primero con el ministro de la Segpres, José García Ruminot, y luego con el Presidente José Antonio Kast. Participaron Arturo Squella, Guillermo Ramírez, Andrea Balladares y Luciano Cruz-Coke.
La cita se produjo en un momento sensible para el gobierno. Kast enfrenta una fuerte caída en los índices de aprobación y un mercado laboral golpeado: el desempleo llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio, la cifra más alta en cinco años.
En los partidos, la apuesta es que la coordinación sirva para abordar la agenda laboral, además de la Ley de Presupuesto, que debe ingresar al Congreso a más tardar a fines de este mes. En paralelo, Kast reiteró que el presupuesto será «austero» y que el gasto público no crecerá más de un 1%.
En Radio Agricultura, Kast dijo que «hay que hablar con la verdad» y que la verdad «se ve reflejada muchas veces en las encuestas». También sostuvo que la gente está viendo «la falta de trabajo», que era evidente por 40 meses, y que el país sigue pagando las consecuencias de un prolongado tiempo sin crecimiento.
Más tarde, Claudio Alvarado, biministro del Interior y Segegob, reconoció que el bajo crecimiento incide directamente en la capacidad de generar ingresos para las familias. Agregó que al gobierno le corresponde hacerse cargo de esa realidad y buscar mecanismos para superar la crisis del empleo. En esa línea, adelantó que uno de los focos de la Ley de Presupuesto, en parte, apuntaría a la inversión y a fortalecer programas que permitan generar nuevos puestos de trabajo.
La presión política también crece. Javier Macaya, en entrevista con radio Pauta, advirtió que aunque tiene confianza en una mejora económica el próximo año, «hay que llegar bien al 2027, no podemos llegar con un gobierno demasiado debilitado en las encuestas».
Jorge Alessandri, presidente de la Cámara de Diputados, insistió en la necesidad de un fast-track legislativo para responder al desempleo. Un grupo de diputados del Partido Republicano, por su parte, apuntó a aprovechar el presupuesto de 2027 para potenciar medidas pro-empleo.
En paralelo, Kast ha multiplicado llamados a la «unidad» de cara a las Fiestas Patrias. Lo hizo el domingo en su primer Te Deum Evangélico y lo reiteró este lunes mediante una «cadena digital» difundida por el gobierno a través de redes sociales.
Otro foco de tensión sigue siendo el debate por los indultos presidenciales a uniformados condenados por hechos ocurridos en el marco del estallido social. Kast reiteró en radio Agricultura que se resolverán «caso a caso», que no habrá una norma general ni un indulto general, y que los eventuales beneficiarios serían presos con alguna enfermedad terminal.
Desde el punto de vista del mercado, el cuadro es claro: menos crecimiento, más desempleo y un Estado que sigue comprometiendo el presupuesto bajo una presión política creciente. Capital busca reglas claras, y el dato más incómodo sigue siendo el mismo: cuando el empleo se debilita, el margen fiscal también se achica.
La discusión ya no pasa solo por la coordinación partidaria, sino por la calidad del gasto y por la capacidad del aparato estatal de dejar espacio a la inversión. Si el presupuesto apuesta a contener el gasto y a empujar empleo desde la inversión, el gobierno al menos reconoce el problema correcto. El desafío, como siempre, será convertir esa promesa de austeridad en resultados sin cargar más costo sobre los contribuyentes.