El gobierno de Estados Unidos estaría presionando a funcionarios mexicanos para que acepten nuevas reglas para las exportaciones de hardware de inteligencia artificial, según The Wall Street Journal.
El objetivo, de acuerdo con personas familiarizadas con las negociaciones citadas por el diario, es evitar que empresas chinas y otras firmas de origen extranjero eludan los aranceles. La propuesta limitaría la cantidad de componentes provenientes de fuera de Norteamérica utilizados en la fabricación de hardware de IA.
Esa categoría incluye chips y servidores. Y se ha convertido rápidamente en la principal exportación de México a Estados Unidos, por encima de los automóviles este año.
México y Estados Unidos discuten esta propuesta dentro de las llamadas «reglas de origen» de la revisión del T-MEC. Washington no solo mira a los equipos de IA. También podría impulsar reglas para reducir el contenido chino y aumentar los componentes norteamericanos en una gama más amplia de productos de consumo, incluidos los equipos médicos.
Los negociadores estadounidenses buscan que los equipos de IA y otros sectores se sujeten a normas parecidas a las de la industria automotriz. Esa regla exige que al menos el 75 por ciento de los componentes de los vehículos provenga de proveedores norteamericanos para acceder a la exención de aranceles.
La propuesta está en fase inicial. El Journal señaló que Estados Unidos todavía no especifica qué porcentaje debería provenir de Norteamérica o del propio país para cada industria, ni cuánto tiempo se daría a los sectores para adaptarse.
Las cifras muestran por qué el tema escaló. Daniel Covarrubias, experto en comercio de la Texas A&M International University, explicó que en Laredo, Texas, las importaciones de computadoras rondaron los seis mil millones de dólares anuales entre 2021 y 2023. Luego subieron a 13 mil 400 millones en 2024 y a 30 mil 800 millones en 2025.
Además, el Journal destacó que en el primer semestre de este año México exportó servidores informáticos por 83 mil millones de dólares destinados a centros de datos de IA. El 94 por ciento de ese monto se envió a Estados Unidos, con un aumento superior al 170 por ciento, de acuerdo con datos de S&P Global.
Empresas taiwanesas como Foxconn aprovechan su presencia en México para fabricar servidores y componentes de IA destinados a firmas tecnológicas estadounidenses como Nvidia. Pero esas compañías podrían verse afectadas por las nuevas normas de origen, dependiendo de la proporción de componentes que compren en Norteamérica frente a los importados de Asia.
Jay Gerard, vicepresidente senior de Worldwide Logistics Group, dijo que «las importaciones tecnológicas van en aumento y la cuestión del origen real se está volviendo confusa».
Bernie Moreno, senador republicano por Ohio, afirmó que «China cree que puede entrar a través del Hemisferio Occidental, eludir todos nuestros acuerdos comerciales y fingir que los productos están fabricados en México, cuando en realidad son productos chinos». También agregó que deben tomarse «medidas enérgicas» para evitar que México y Canadá sirvan de puerta de entrada.
El mercado ya votó. Cuando el comercio tecnológico crece a este ritmo, la discusión no es menor: define quién captura el margen, quién asume el costo regulatorio y qué tan robusta será la cadena de suministro regional.
Para México, el debate toca una ventaja concreta: su papel como plataforma exportadora hacia Estados Unidos. Si Washington endurece las reglas, el capital tendrá que recalcular retornos, origen de insumos y riesgo país. Capital busca reglas claras. Y aquí la claridad será tan importante como la velocidad de inversión.
