Este sábado 19 de septiembre se llevó a cabo a nivel nacional el Segundo Simulacro 2026, un ejercicio convocado por la Coordinación Nacional de Protección Civil para fomentar la cultura de la prevención civil y fortalecer la capacidad de reacción ante una emergencia.
En Veracruz participaron 507 mil personas y 8 mil 277 inmuebles. La cobertura alcanzó inmuebles de los 212 municipios veracruzanos. De ese total, 3 mil 866 correspondieron al sector privado, 2 mil 969 al ámbito federal, mil 158 al estatal y 284 al municipal.
La hipótesis para Veracruz fue un sismo de magnitud 7.7, con profundidad de 67 km y ubicado a 15 kilómetros de Tehuacán, Puebla. En algunos espacios, sin embargo, se optó por hipótesis más acordes con los riesgos del entorno, como inundaciones o incendios.
En Puebla, la participación simultánea de los 217 municipios dejó 31 mil 834 inmuebles y una estimación de un millón 538 mil 576 personas. A las 12:00 horas se activaron los sistemas de alertamiento sísmico, incluidos teléfonos celulares, medios de comunicación y receptores SASMEX.
Las brigadas internas, jefes de piso y personal de Protección Civil aplicaron rutas previamente señalizadas, realizaron pase de lista y revisaron columnas, trabes, muros, escaleras e instalaciones eléctricas, hidráulicas y de gas. También hicieron un barrido de búsqueda y rescate.
En Chiapas, más de 679 mil personas participaron en el segundo simulacro nacional de sismo, informó la Secretaría de Protección Civil en la entidad. Se sumaron familias, instituciones de gobierno, empresas privadas, escuelas y comunidades de distintos municipios.
Durante el ejercicio se practicaron protocolos de actuación ante un sismo de gran magnitud, se identificaron rutas y puntos de encuentro y se reforzó la capacidad de respuesta ante una emergencia. El secretario estatal de Protección Civil, Mauricio Cordero, destacó la importancia de la preparación permanente, de atender los canales oficiales de información y de disponer de una mochila de emergencia.
Cordero, acompañado por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, coordinó el simulacro en la sede de la Clínica de la Mujer y Parto Humanizado, en Comitán de Domínguez. En el operativo se activaron brigadas de primeros auxilios con camillas, botiquines médicos y extintores de incendio.
El dato político y presupuestario está a la vista: la prevención depende de organización, disciplina y capacidad de respuesta. Cuando el aparato público funciona, la reacción mejora. Cuando falla, el costo recae sobre la ciudadanía y sobre el sistema productivo que debe seguir operando en medio del riesgo.
Los números primero. El mercado ya votó. Capital busca reglas claras. En emergencias, eso significa protocolos, alertas confiables y coordinación real, no improvisación.
La lección es simple: la seguridad civil no es un adorno burocrático. Es una infraestructura básica para proteger vidas, sostener la actividad económica y reducir pérdidas. Sin ese piso, cualquier economía queda más expuesta y cualquier comunidad más vulnerable.

