Durante su intervención en el foro «Conoce a tu ministro» de Icare, el ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, defendió la inversión pública en infraestructura como una herramienta para recuperar el dinamismo de las obras públicas.
Poduje repasó la gestión de los gobiernos de la Concertación y sostuvo que entre los mandatos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos y la primera mitad de Michelle Bachelet hubo «un plan simple, una visión, herramienta y empuje» para desarrollar infraestructura.
Luego cuestionó que más tarde se instalaran posiciones contrarias a este tipo de gasto. «Después hubo un ministro al que no le gustaba la inversión en obra pública y hay ministros de Hacienda que son extremadamente conservadores con inversión», afirmó, al señalar que la califican de «keynesiana» o «huifa».
El titular del Minvu también destacó el efecto económico de estas inversiones. Según dijo, la infraestructura reduce los costos de todos los productos, incluidos los costos finales que llegan al usuario, y por eso «moviliza la economía».
En ese marco, dirigió sus críticas al presidente argentino, Javier Milei. «Es la tontera que hace Milei cuando critica la obra pública: ‘¡¿Qué obra pública!?’. Está cada vez más loco, a todo esto», expresó Poduje.
El ministro remarcó que la ejecución de obras públicas no debería quedar limitada por diferencias ideológicas respecto de la participación del Estado. A su juicio, el financiamiento estatal en infraestructura cumple un papel estratégico en el desarrollo económico.
La discusión vuelve a poner sobre la mesa un punto central para cualquier economía: quién financia la infraestructura y con qué criterio se asigna ese capital. Cuando el Estado invierte con foco, la cadena de costos puede mejorar y la productividad recibe un impulso visible.
Pero también hay una advertencia de fondo para el mercado: la obra pública no puede convertirse en un refugio de la burocracia ni en una excusa para gastar sin retorno. Capital busca reglas claras, y la infraestructura solo crea valor cuando responde a una estrategia, no a impulsos políticos.



