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México registra un déficit de 82 mil 721 millones de dólares con China y sube la tensión comercial

Entre enero y agosto de 2026, las compras mexicanas a China superaron por más de 9 a 1 a las exportaciones, pese a los nuevos aranceles. El desbalance refuerza la presión de Estados Unidos sobre las reglas del T-MEC.
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sábado 17 de octubre de 2026

El déficit comercial de México con China sigue siendo muy grande. Entre enero y agosto de 2026 sumó 82 mil 721 millones de dólares, un aumento de 8.7 por ciento anual.

Los datos más recientes del INEGI muestran que las exportaciones mexicanas al mercado chino alcanzaron 9 mil 934 millones de dólares. Repuntaron 58.1 por ciento frente al mismo periodo del año previo.

Del otro lado, las importaciones desde China ascendieron a 92 mil 655 millones de dólares. También crecieron 8.7 por ciento respecto a los mismos ocho meses de 2025, pese a la aplicación de aranceles bajo el Programa de Protección para las Industrias Estratégicas de México.

La relación comercial refleja una dependencia relevante de la industria mexicana de los insumos chinos. Por cada dólar que México exportó a China, compró más de 9 dólares de mercancías chinas. Un año antes, esa relación era de 13.5 dólares.

El gigante asiático es el segundo mayor socio comercial de México y también su segundo mayor proveedor de importaciones, después de Estados Unidos. En sentido contrario, México importó desde Estados Unidos 263 mil 473 millones de dólares entre enero y agosto de 2026. Las exportaciones mexicanas hacia ese mercado sumaron 419 mil 344 millones de dólares. Eso dejó un déficit comercial de Estados Unidos con México de 155 mil 871 millones de dólares.

Como parte del Paquete Económico para este año, el gobierno mexicano anunció aranceles estratégicos a países con los que no existen acuerdos comerciales vigentes, con China como principal destinatario. El Programa de Protección para las Industrias Estratégicas de México está vigente desde diciembre pasado.

Basado en una reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación, el programa impuso aranceles promedio de 35 por ciento y máximos de hasta 50 por ciento a países sin tratado comercial con México. Los vehículos provenientes de Asia, en particular de China, pasaron de un arancel de 20 por ciento a uno de hasta 50 por ciento. El mismo nivel aplicó para autopartes y para industrias como la textil, vestido y siderúrgica. En electrodomésticos, aluminio, juguetes y motocicletas, entre otros sectores, se estableció uno de 35 por ciento.

En el ámbito comercial, uno de los principales objetivos de la administración Trump es evitar que México funcione como una plataforma de entrada a Norteamérica de productos con alto contenido asiático, principalmente chino, aprovechando las ventajas arancelarias del T-MEC. Por eso Washington presiona para endurecer las reglas de origen para productos industriales.

El mercado ya votó. México necesita reglas claras, no una dependencia cada vez mayor de insumos chinos que eleve la vulnerabilidad de su aparato productivo. Cuando el déficit externo crece y la política comercial se usa como mensaje geopolítico, la cuenta la terminan pagando la competitividad y el margen de la industria.

También queda claro que Estados Unidos no determina con qué país puede comerciar México, pero sí condiciona el entorno en el que ese comercio se mueve. Ahí está el riesgo país en esta discusión: un intercambio desequilibrado, presión externa y una estrategia que todavía no corrige la dependencia de fondo.

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