El Grupo Energía de Bogotá (GEB) colocó $400.000 millones en papeles comerciales en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), en su primera emisión bajo el Programa de Emisión y Colocación de Bonos y Papeles Comerciales.
La operación se realizó mediante una subasta holandesa administrada por la BVC y partió de un monto básico de $250.000 millones, con opción de sobreadjudicación por $150.000 millones adicionales. Esa opción se ejerció por la alta demanda de los inversionistas.
La oferta pública registró una sobredemanda de 5,35 veces el monto ofertado inicial, una cifra que las fuentes describen como récord para corporativas que cotizan en la BVC. Los títulos se dividieron en dos series a tasa fija: $110.000 millones a 180 días, con una tasa del 12,90% efectiva anual, y $290.000 millones a 364 días, al 13,19% efectiva anual.
Los papeles contaron con la máxima calificación de corto plazo otorgada por Fitch Ratings. Con este resultado, el programa marco autorizado hasta por $2,5 billones conserva un cupo remanente de $2,1 billones.
Los recursos obtenidos se destinarán a propósitos corporativos generales y a fortalecer la flexibilidad financiera de la compañía. Juan Ricardo Ortega, presidente del GEB, dijo que la liquidez respaldará proyectos de infraestructura estratégica, como el proyecto Colectora, en La Guajira, y el refuerzo de las líneas de transmisión para Bogotá el próximo año, que calificó como claves para prevenir un apagón energético.
Andrés Restrepo Montoya, gerente general de la BVC, celebró la reactivación del mecanismo de papeles comerciales tras varios años sin utilizarse en el mercado local. Según Restrepo Montoya, estos instrumentos ofrecen flexibilidad y agilidad para financiar necesidades de corto plazo, con vencimientos acordes al flujo de caja, y confirman la capacidad del mercado de capitales para inyectar recursos al sector empresarial.
La colocación ocurre además mientras el GEB se alista para listar sus acciones en la Bolsa de Valores de Nueva York, NYSE, a través de un programa de ADR, tras la aprobación previa de sus accionistas. Jorge Andrés Tabares, vicepresidente financiero del GEB, explicó que la empresa lleva cerca de 18 meses de preparación interna y estimó que el registro ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) podría tomar entre tres y cuatro meses.
El dato central es claro: cuando una empresa logra demanda fuerte y financiamiento a plazos definidos, gana margen para invertir y ordenar su caja. El mercado respondió con apetito y el GEB aprovechó esa ventana para reforzar su estructura financiera.
También hay una lectura para el sector público y para el mercado local. Si el capital encuentra instrumentos ágiles y reglas claras, la financiación fluye hacia infraestructura y expansión. Eso beneficia a la productividad y a los proyectos de largo plazo; cuando el aparato estatal no estorba, el ahorro se convierte en inversión. Capital busca reglas claras.



