La Reserva Federal de Estados Unidos elevó el 16 de septiembre de 2026 su tasa de interés en 25 puntos base, hasta un rango de entre 3,75 % y 4 %, en el primer incremento desde 2023. La decisión sacudió a inversores en todo el mundo y fue la primera modificación de tasas desde que Kevin Warsh asumió la presidencia de la Fed en mayo de 2026.
El mercado ya esperaba el movimiento. Rodrigo Lama, chief business officer de Global66, comentó que el CME FedWatch le asignaba una probabilidad de 90,1 % al cierre de la semana anterior. Aun así, el ajuste llegó después de cinco reuniones consecutivas en las que la Fed mantuvo las tasas sin cambios.
Según Lama, el escenario terminó inclinándose hacia el alza por varios factores: el discurso de tono hawkish de Warsh en Jackson Hole, los datos de inflación de agosto, que no mostraron una reducción esperada, y la fortaleza del mercado laboral. Las nóminas de agosto sorprendieron significativamente al alza y ayudaron a consolidar la decisión.
La votación fue unánime, 12-0, lo que contrasta con la división registrada en julio. La reacción inicial de los mercados fue moderada frente a lo esperado: el S&P 500 recortó avances y se movió hacia terreno plano; el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años aumentó hacia el 5 %; y el dólar registró una apreciación leve a escala global, mientras el índice DXY recuperó parte del terreno perdido.
En América Latina, el peso chileno revirtió las ganancias de la jornada. El peso colombiano también reaccionó negativamente, al igual que otras monedas emergentes, y cedió terreno frente al dólar estadounidense. La Tasa Representativa del Mercado vigente para el 17-sept-2026 fue de $3,128.46.
Para Colombia, Lama señaló que el escenario es más equilibrado porque el Banco de la República mantiene su tasa de interés en 12 %, lo que conserva un diferencial atractivo para los flujos institucionales. Sin embargo, el incremento de la Fed reduce esa brecha y puede generar presión sobre el peso colombiano.
Lama añadió que el precio del petróleo por encima de los US$100 constituye un soporte estructural para el peso colombiano debido al papel del país como economía exportadora. Aun así, advirtió que el principal riesgo no está en la subida de septiembre, sino en que se confirme un ciclo más prolongado de aumentos de tasas en Estados Unidos.
Ómar Suárez, gerente de Renta Variable de Casa de Bolsa, sostuvo que una subida de tasas de la Fed, junto con la expectativa de incrementos adicionales durante 2026 y 2027, genera presiones alcistas sobre el dólar. Dijo además que, «mirando solo exclusivamente esa variable», sí hay presión alcista en la tasa de cambio.
Suárez añadió que el Banco de la República sí toma en cuenta la tasa de interés de la Fed, aunque las decisiones dependen también de la inflación, la tasa de cambio en Colombia y la actividad económica. A su juicio, un diferencial mayor puede atraer más flujos de capital de portafolio hacia Colombia.
En términos de mercado, la lectura es clara: cuando la Fed endurece su postura, el costo de capital sube y la región paga el precio. Para Colombia, la señal importa porque reduce el margen de maniobra del Banco de la República y vuelve más sensible al peso frente a cualquier giro externo adicional.
El mercado ya votó. Si el ciclo de alzas en Estados Unidos se alarga, el ajuste no lo absorberá solo la moneda: también lo sentirán los flujos, el crédito y la inversión. Capital busca reglas claras, y cada punto base menos de diferencial limita ese espacio.