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Bachelet reabre la carrera y Núñez pide un liderazgo «más estadista» para evitar más polarización

La presidenta del Senado dijo que la expresidenta puede ser un problema para la oposición y llamó a tender puentes entre oficialismo y oposición. También advirtió que cuando el país se polariza, «el único que gana espacio es el populismo».
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martes 13 de octubre de 2026

La presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), se refirió a la apertura de Michelle Bachelet a una eventual tercera candidatura presidencial y al rol que la exmandataria podría asumir en la oposición.

La mañana de este jueves, Bachelet recibirá a los timoneles de los seis partidos de oposición en la oficina de su fundación, Horizonte Ciudadano, en Ñuñoa. La cita ocurre después de que la exmandataria dejara abierta la puerta a una nueva postulación a La Moneda.

En diálogo con El Mostrador en La Clave, Núñez descartó que la irrupción de Bachelet complique al oficialismo y sostuvo que, en ese sentido, puede ser un problema para las fuerzas progresistas.

«Yo creo que es un problema para la oposición, si es que uno podría definirlo como problema, porque siguen viendo que hay varios con ánimos de que tenga tiraje la chimenea y ven que se hace complejo, dado que ella también marca en las encuestas», planteó.

La senadora agregó que, cuando alguien ya ha sido presidente o presidenta, lo esperable es una posición «más de Estado, más estadista».

«Si hoy día al país le lloran los acuerdos, le urgen los acuerdos, es importante entender que cuando el país se polariza, el único que gana espacio es el populismo», dijo. A su juicio, Bachelet podría «tender puentes entre el oficialismo y la oposición», plantear ideas y ayudar en temas que le tocó enfrentar.

Núñez también cuestionó que la expresidenta asuma un rol de ordenamiento interno de la oposición. «No que su irrupción en la escena política sea ordenar a los propios», sostuvo, y recordó que existen presidentes de partidos, jefes de bancada, de comité y alcaldes con liderazgo propio.

Más adelante insistió en que le gustaría ver a los expresidentes en un tono distinto al de un dirigente político opositor. «Mientras la discusión se polariza convengamos los únicos que ganan son los que están ubicados más en una cuestión populista», remarcó.

La presidenta del Senado añadió que no ve todavía a Bachelet asumiendo un rol que, dada incluso la aprobación que tiene, «ayude a atender puentes». También destacó que la exmandataria ya ha pasado por dos gobiernos, ha tenido ejercicio de cargos internacionales, como ONU Mujeres, y que por eso echa de menos «liderazgos más estadistas».

El episodio vuelve a instalar una verdad incómoda para la política: cuando los liderazgos se usan para disciplinar a las propias filas antes que para construir acuerdos, el costo lo paga el país. Menos puentes significan más ruido, más incertidumbre y más espacio para el populismo.

Capital busca reglas claras. Si la oposición y el oficialismo no encuentran mínimos de entendimiento, el mercado ya votó por adelantado: castiga la polarización, premia la estabilidad y exige conducción institucional por sobre el cálculo de corto plazo.

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