Donald Trump anunció el miércoles que una exploración «masiva» de petróleo, gas y minerales está lista para comenzar en Groenlandia.
En Truth Social, el presidente de Estados Unidos escribió: «Massive Oil, Gas, and Mineral Exploration is getting ready to begin in our new and beautiful Greenland!». También afirmó que la cantidad de petróleo «fácilmente disponible» sería mayor que la de casi cualquier otra tierra en el mundo.
Trump vinculó el anuncio con la seguridad nacional. Sostuvo que, desde una perspectiva de defensa y ofensiva para Estados Unidos y Europa, Groenlandia es «second to none». Añadió que cualquier futuro ataque contra Estados Unidos tendría que pasar por la isla, donde, dijo, la defensa estadounidense derribaría drones, misiles o cualquier otro tipo de arma.
El mandatario dijo además que Groenlandia «gives us time, location, and sightline, like nowhere else in the World!». No ofreció detalles inmediatos sobre cuándo o cómo empezaría la exploración.
La apuesta ocurre después de que Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaran el mes pasado un nuevo acuerdo de seguridad que amplía la presencia militar estadounidense en la isla. Al Jazeera señaló que el pacto allana el camino para dos nuevas bases militares y para el plan estadounidense de defensa antimisiles «Golden Dome», al tiempo que reafirma la soberanía danesa y el derecho de los groenlandeses a la autodeterminación.
Fox News informó que, bajo ese arreglo, Washington amplía su capacidad para establecer instalaciones militares adicionales, sujeto a consulta y a los procedimientos previstos en el acuerdo. También recordó que Groenlandia dejó de emitir nuevas licencias de exploración de petróleo y gas en 2021 por preocupaciones ambientales y climáticas.
La propia Fox News añadió que algunas licencias anteriores siguen vigentes, aunque la perforación requiere aprobaciones adicionales del gobierno. Además, indicó que Groenlandia podría albergar recursos significativos de petróleo y gas sin explotar, pero que no se han establecido reservas recuperables de forma comercial.
La lectura de mercado es clara: donde hay recursos y reglas, aparece capital; donde el Estado cierra la puerta, el flujo de inversión se enfría. Aquí, la discusión no es solo geopolítica. También es una disputa entre seguridad energética, permisos y el costo de dejar activos subutilizados.
Para Washington, Groenlandia suma profundidad estratégica en el Ártico y fortalece una posición militar que ya existía bajo el acuerdo de defensa de 1951. Para el contribuyente y para la libre empresa, el punto decisivo será si la nueva arquitectura de seguridad termina facilitando inversión real o si se queda en una promesa más sobre un subsuelo que aún no ha mostrado reservas comercialmente recuperables.



