Donald Trump aseguró que Estados Unidos saca «miles de millones de dólares al día» de Venezuela y defendió esa lectura con una frase de lógica de guerra: «Al vencedor le corresponde el botín, ¿verdad? Estamos sacando miles de millones de dólares al día. Nos lo merecemos».
Las declaraciones fueron hechas durante un acto reciente, en alusión a la situación venezolana tras la operación militar estadounidense del 3 de enero y la captura de Nicolás Maduro. Según la fuente, Trump pronunció esas palabras semanas después de haber hablado con Delcy Rodríguez sobre la celebración de elecciones en una reunión en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU.
Trump también respondió a la prensa en los jardines de la Casa Blanca que sí hablaron de elecciones y calificó a Rodríguez de «muy amable y fantástica». En la misma secuencia de declaraciones, destacó la cooperación en materia petrolera entre ambos países y sostuvo que, gracias a ella, «Venezuela está ganando mucho dinero para su gente».
La reunión fue presentada como la primera entre ambos y como inédita. La fuente afirma que ese encuentro selló la alianza entre Washington y Caracas luego de la captura de Maduro en la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero.
Rodríguez, por su parte, anunció ante la Asamblea General de la ONU que «en Venezuela habrá elecciones», aunque no dio fecha ni calendario electoral. El mismo día, Marco Rubio explicó que el encuentro entre Trump y Rodríguez fue breve y que entre los temas abordados estuvo la celebración de elecciones en Venezuela.
Rubio dijo que no solo quieren elecciones libres y justas, sino una «república duradera». Añadió que lo que amenazaría esa durabilidad sería que alguien resulte elegido y herede una «catástrofe económica y social absoluta».
En paralelo, el senador estadounidense Rick Scott instó a que Venezuela avance hacia una transición democrática con un calendario definido y elecciones en un plazo máximo de nueve meses. En una entrevista reciente con El Nacional, Scott afirmó que Washington debe impulsar el proceso «lo más rápido posible» y que no puede permitirse que la convocatoria electoral se siga aplazando.
Más allá del tono de victoria de Trump, el dato político de fondo es otro: Washington está presentando la relación con Caracas como una combinación de presión, petróleo y calendario electoral. Eso abre una discusión sobre quién controla los incentivos y quién paga el costo de la transición.
Desde la perspectiva del mercado, la señal importa porque el petróleo vuelve a aparecer como eje de negociación y la política venezolana sigue atada a decisiones de poder tomadas fuera de un marco institucional estable. Capital busca reglas claras; cuando predominan la excepción y la fuerza, el riesgo país no desaparece, solo cambia de forma.


