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Tonosí sigue sin agua ni luz tras el sismo de 7.7 en Panamá y expone la fragilidad de la infraestructura local

El pueblo cercano al epicentro amaneció rezando mientras espera ayuda, con caminos dañados, viviendas afectadas y servicios básicos interrumpidos. Las autoridades reportan más de 1,400 construcciones dañadas en todo el país.
Imagen generada con IA
domingo 11 de octubre de 2026

Tonosí, el poblado más cercano al epicentro del terremoto de magnitud 7.7 que sacudió Panamá el viernes, sigue sin agua ni luz y con accesos dañados, mientras sus vecinos pasan las noches fuera de sus casas por temor a las réplicas.

Frente a la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, cerrada por daños estructurales, los habitantes del pequeño pueblo se reunieron este domingo para una eucaristía improvisada. El padre Edvin Cumes, responsable de esa parroquia y de otras 32 comunidades cercanas, encabezó la celebración al aire libre y dijo que, después de lo ocurrido, lo importante es que no hubo víctimas fatales.

El sismo dejó menos de una treintena de heridos leves, sin fallecidos ni desaparecidos, pero sí provocó daños en viviendas, escuelas, edificios públicos, centros de salud, hoteles e iglesias. El último informe oficial citado por las agencias reporta más de 1,400 edificaciones afectadas en todo Panamá, entre ellas unas 840 residencias y edificios de viviendas, 419 escuelas, más de 60 edificios gubernamentales, 24 centros de salud, 12 hoteles y 27 iglesias.

En Tonosí, la situación sigue siendo especialmente delicada. Las rutas de acceso presentan deslizamientos, grietas, piedras y árboles caídos. Una de ellas quedó inviable, mientras que otra fue despejada parcialmente. EFE constató la presencia de la Cruz Roja, maquinaria para retirar obstáculos y autoridades locales entregando botellas de agua a los residentes.

La iglesia del pueblo no se derrumbó, pero permanece afectada. La imagen se repite en otras localidades de Azuero, una región donde predominan la agricultura y la ganadería y donde el plano urbano, con templo al centro y sedes del gobierno local alrededor, sufrió el impacto del temblor con campanarios caídos y severas grietas.

Los vecinos siguen esperando el restablecimiento de los servicios básicos mientras las empresas eléctricas trabajan para devolver la luz y el gobierno intenta despejar los accesos. Tonosí, además, está a más de 300 kilómetros de Ciudad de Panamá y casi 130 kilómetros de la carretera Panamericana, una distancia que agrava el aislamiento en una emergencia que ya golpea a una comunidad remota.

Los números primero. El dato duro es que el Estado y la infraestructura local quedaron expuestos en una zona donde un sismo de menos de 10 kilómetros de profundidad bastó para dejar a una población sin agua, sin electricidad y con vías dañadas. Cuando fallan los servicios esenciales, la recuperación depende menos del discurso y más de capacidad logística, mantenimiento y respuesta rápida.

Capital busca reglas claras. La reconstrucción de viviendas, escuelas, centros de salud e iglesias exigirá orden, coordinación y recursos bien administrados. En una economía donde la productividad local depende de caminos transitables y servicios básicos confiables, la prioridad no es política: es restaurar la infraestructura para que la vida cotidiana y la actividad económica puedan volver a moverse.

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