Gina Hinojosa llevó la discusión por la gobernación de Texas al terreno fiscal y regulatorio a menos de un mes de las elecciones generales del 3 de noviembre. En un video de campaña publicado el 6 de octubre, la demócrata dijo que, bajo la administración de Greg Abbott, los impuestos a la propiedad han aumentado un 85%.
En la pieza, Hinojosa escribió en X: «Bienvenidos al Texas de Greg Abbott: impuestos más altos». La candidata también apuntó contra el crecimiento de los centros de datos en el estado, donde ya operan 335 y hay al menos otros 248 en camino.
La campaña de la demócrata sostuvo además que Abbott permitió que las empresas de centros de datos operaran sin regulaciones. En ese mismo tono, Hinojosa afirmó que el gobernador convirtió a Texas en el «Lejano Oeste» de los data centers al brindarles las mayores exenciones fiscales del país.
Abbott, por su parte, cambió su postura en los meses previos a los comicios. De buscar convertir al estado en un «epicentro del desarrollo de la IA», ordenó a la Comisión de Servicios Públicos de Texas realizar una auditoría integral de esos sistemas. El gobernador dijo: «Nuestra máxima prioridad es proteger la seguridad y la calidad de vida de los texanos». También advirtió: «Cualquier proyecto que no cumpla con los requisitos establecidos por la PUCT, así como con la ley estatal, no podrá conectarse a la red eléctrica de Texas».
Las encuestas difundidas hasta ahora muestran una contienda cerrada. Un sondeo de The New York Times/Siena College, entre el 21 y el 30 de septiembre, ubicó a Hinojosa con 49%, frente al 46% de Abbott. Otra medición de YouGov, entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre, registró a la demócrata con 48% y al gobernador con 47%.
Más allá del cruce electoral, el caso Texas resume una tensión que el mercado observa con atención: cuánto capital puede atraer un estado sin cargar más a los contribuyentes ni saturar su infraestructura. Cuando una expansión se apoya en exenciones fiscales y en reglas más laxas, el riesgo termina trasladándose al sistema eléctrico, a la red pública y, en última instancia, al bolsillo privado.
El punto de fondo no es si la inversión llega, sino bajo qué reglas. Capital busca reglas claras. Y en esta campaña, Hinojosa intenta convertir esa discusión en un costo político para Abbott: menos retórica de crecimiento y más cuentas sobre impuestos, permisos y responsabilidad regulatoria.


