Pemex volvió a mover la pieza corporativa que usó para exportar crudo a Cuba. La empresa pasó de Gasolinas Bienestar a Servicios Logísticos Integrales Mumiya, y luego a Servicios Logísticos y Recursos Estratégicos, según la forma 6K entregada por Pemex a la SEC.
El primer cambio ocurrió el 31 de marzo. El segundo fue aprobado por unanimidad por los accionistas en una asamblea del 11 de mayo. El trámite quedó formalizado el 22 de mayo e inscrito el 30 de junio.
La compañía creada durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador ha operado con tres denominaciones distintas desde que empezó a exportar a Cuba en julio de 2023. El nuevo nombre coincidió con un ajuste en el flujo comercial hacia la isla.
Durante el semestre terminado el 30 de junio de 2026, Servicios Logísticos y Recursos Estratégicos exportó solo 900 barriles diarios de productos petrolíferos, principalmente gasolinas y combustibles ya refinados, por 14.7 millones de dólares. Esas operaciones representaron apenas 0.1 por ciento de las ventas totales de exportación de Pemex.
En ese mismo documento semestral, Pemex ya no reporta volúmenes de petróleo enviados a Cuba. En 2025, todavía con el nombre de Gasolinas Bienestar, la empresa exportó a la isla un promedio de 15 mil barriles diarios de petróleo crudo y 2 mil 200 barriles diarios de productos petrolíferos. Esas operaciones sumaron 500 millones de dólares.
Entre 2023 y 2025, las exportaciones de petróleo y derivados realizadas mediante Gasolinas Bienestar acumularon un valor de mil 500 millones de dólares. La desaparición de los envíos de crudo ya se había observado en el primer trimestre de 2026, cuando Pemex dejó de reportarlos por primera vez desde 2023 y mantuvo solo exportaciones de petrolíferos por alrededor de 900 barriles diarios, 55 por ciento menos que un año antes.
Pemex señaló que las ventas hechas por Servicios Logísticos y Recursos Estratégicos se realizan mediante contratos denominados en pesos a las tasas vigentes en el mercado. También aseguró contar con procedimientos para garantizar que las operaciones cumplan la legislación aplicable.
El dato central no es solo el cambio de nombre. Es la opacidad operativa que lo acompaña y el uso de una estructura estatal para sostener un flujo comercial marginal frente al total exportado por Pemex. En una empresa presionada por deuda y por necesidad de capitalización, cada desvío administrativo importa. Capital busca reglas claras.
La lectura para el contribuyente es incómoda. Cuando el aparato estatal multiplica nombres, trámites y vehículos logísticos, el costo de supervisión sube y la transparencia baja. El mercado ya votó: el capital premia claridad, trazabilidad y productividad. Aquí, por ahora, mandan los cambios de razón social.


