México apareció mencionado en un caso abierto por autoridades de Estados Unidos contra una presunta red de inteligencia rusa. El punto de partida fue un comunicado del Departamento de Justicia que, de forma circunstancial, ubicó al país dentro de una trama de espionaje y posibles operaciones contra disidentes.
De acuerdo con la información difundida por las autoridades estadounidenses, la acusación formal es contra seis personas que trabajan para los servicios de inteligencia de Rusia. Se les atribuye la construcción de una red de mercenarios para asesinar objetivos en el mundo y realizar sabotajes y terrorismo contra países en Europa que respalden a Ucrania.
El expediente identifica a la llamada RIS Network, abreviatura en inglés de «servicios de inteligencia de Rusia». Según el texto citado por el periodista Raymundo Riva Palacio, esa estructura opera desde cuando menos el verano de 2024 y sería el brazo del Kremlin encargado de ejecutar asesinatos y ataques en todo el mundo.
El caso cobró visibilidad porque, en una de las comunicaciones reveladas, el grupo habría buscado a un individuo radicado en Estados Unidos para vigilar y asesinar a un destacado disidente ruso. El director del FBI, Kash Patel, declaró que la red conspiró para llevar a cabo múltiples planes en todo el mundo.
El comunicado oficial detalla que el residente estadounidense realizó vigilancia, entregó fotografías y videos de las ubicaciones asociadas con la víctima y recibió una oferta de entre 1 mil y 1 mil 500 dólares por esa tarea inicial. Después, le ofrecieron además 40 mil dólares para «eliminar» o «hacer desaparecer» a la víctima.
Cuando el residente estadounidense dijo que no quería cometer el asesinato personalmente, le preguntaron si conocía a «alguien que pudiera hacerlo». La respuesta fue que tenía «gente en México» que podría llevar a cabo el asesinato, aunque se habrían demorado en hacerlo.
En su columna Asesinos rusos en México, Riva Palacio señaló que todo se debe a una mención circunstancial del país y que no se tienen detalles sobre una persona a la que le ofrecieron 140 mil dólares para asesinar a alguien. También recordó la relación cordial del expresidente Andrés Manuel López Obrador con Rusia, algo que, afirma, no ha cambiado con el actual gobierno de Claudia Sheinbaum.
La pieza deja una advertencia incómoda: cuando México aparece en expedientes de seguridad internacional, el costo no es solo reputacional. También expone vacíos de control, riesgos para la soberanía y la necesidad de que el Estado se tome en serio la vigilancia de redes extranjeras que operan con lógica criminal.
Para el contribuyente, el mensaje es claro: un aparato estatal que no previene ni detecta a tiempo termina dejando que otros decidan desde fuera. En un entorno así, la seguridad deja de ser discurso y se convierte en condición mínima para la libre empresa, la inversión y el orden institucional.



