Varias mujeres han contado intentos de secuestro vividos durante sus viajes a París, Francia, en relatos que describen un mismo patrón: hombres que se acercan como turistas, piden ayuda para tomar fotos y luego insisten en acompañarlas por la ciudad.
Una de ellas, Djanaya, dijo que seis hombres y dos mujeres la siguieron durante horas por calles de París hasta que recibió una alerta en su celular de un amigo: «Estás en el mercado negro de Europa. Sal de ahí». La joven contó que el episodio ocurrió en la zona de la Torre Eiffel, uno de los sitios más visitados por turistas al año.
Según lo narrado por Djanaya y otras mujeres, las bandas de secuestradores en Francia tienen un «modus operandi» similar al que aparece en la película «Búsqueda implacable», saga protagonizada por Liam Neeson. En esas versiones, un desconocido se gana la confianza de la víctima, actúa como guía improvisado y se vuelve cada vez más insistente cuando ella intenta alejarse.
El relato de Djanaya, publicado en mayo de 2025 y retomado semanas recientes por el algoritmo de Tiktok, describe que dos hombres se le acercaron, le preguntaron si viajaba sola y después un tercero la levantó del piso para tomar fotografías. Más tarde, cuando intentó alejarse, los dos hombres reaparecieron acompañados de cuatro mujeres, quienes la rodearon. Un pasajero que dijo ser guardia de seguridad la ayudó a salir del tren y, según su relato, le dijo: «Tuviste mucha suerte de salir porque mucha gente no lo logra».
Otra turista, Monse, publicó una experiencia similar en su perfil de Tiktok. En su blog, contó que en 2023 un hombre la abordó cerca de la Torre Eiffel, le pidió fotos, le dijo: «Una mujer como tú no puede andar sola» y luego la siguió hasta un restaurante. La mujer relató que el sujeto le tomó la mano y le dijo: «Tú ya no vas a volver a Madrid», además de pedirle su pasaporte y advertirle que viajarían a Bélgica al día siguiente.
Monse dijo que al revisar el perfil de Instagram del hombre notó un patrón extraño: «Tenía como tres meses seguidos, sacándose fotos todos los días en la Torre Eiffel». Después pidió ayuda a su compañero de piso en Madrid, quien le respondió: «Esos hombres están ahí para robar personas (...) Huye lo más pronto posible».
El caso deja una señal incómoda para la principal industria de París: la confianza del visitante. Cuando un destino turístico de primer nivel queda asociado a relatos de acoso, vigilancia improvisada y miedo a moverse sola, el costo no lo paga la narrativa de las redes: lo pagan la seguridad, el comercio y la libre circulación de quienes viajan.
Para el mercado turístico, la lección es simple. Sin orden en el espacio público no hay reputación que alcance. Capital busca reglas claras, también para algo tan básico como caminar sin temor por una ciudad que vive del turismo.


