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Importaciones de leche en polvo suben 76,7% y reabren la pelea por el origen en las etiquetas

Entre enero y julio de 2026, Colombia importó 49.572 toneladas de leche en polvo, mientras el acopio formal nacional cayó 0,3%. Analac pide más trazabilidad en los empaques y Fedegán reclama revisar las condiciones de competencia.
Imagen generada con IA
viernes 16 de octubre de 2026

Entre enero y julio de 2026, Colombia importó 69.400 toneladas de productos lácteos por cerca de US$241,9 millones, un aumento de alrededor de 57% frente al mismo periodo de 2025. Dentro de ese volumen, la leche en polvo entera y descremada sumó 49.572 toneladas, con un salto de 76,7% frente a igual lapso del año anterior.

El dato no es menor para una cadena donde el acopio formal nacional cayó 0,3% en el mismo periodo. El contraste alimenta la discusión sobre qué tan expuesta está la industria local a la oferta importada, en especial desde Estados Unidos, que encabezó las compras externas de derivados lácteos entre enero y mayo con 26.156 toneladas, equivalentes a 55,4% del total importado en ese lapso.

Las cifras fueron consolidadas por Fedegán con base en datos del Dane, mientras que el dato específico de leche en polvo fue divulgado por Analac con cifras de la Dian. Además, el aumento no se concentró en un solo mes: en enero ingresaron 10.203 toneladas, en marzo fueron 10.609 y en julio llegaron a 13.674 toneladas. En ese último mes, el valor de las compras pasó de US$19,6 millones a US$51,2 millones.

La presión importadora también tiene un componente regulatorio. Desde el 1 de enero de 2026, la leche y los productos lácteos estadounidenses que cumplen las condiciones de origen del TLC ingresan a Colombia sin aranceles ni contingentes. La desgravación completa prevista en el acuerdo facilita su entrada, aunque el propio reporte señala que el aumento también responde a la tasa de cambio, las condiciones de compra y las decisiones de abastecimiento de la industria.

En medio de ese escenario, la Asociación Nacional de Productores de Leche no está pidiendo cerrar las importaciones ni reabrir el TLC. Su reclamo va por otro lado: que los empaques permitan identificar si la materia prima es colombiana, importada o una mezcla de ambas.

Daniela España, presidenta ejecutiva de Analac, dijo que parte de la leche en polvo se usa en la industria para reconstituir o recombinar. Su punto es que el consumidor puede asociar una marca nacional con origen colombiano sin tener información clara sobre la procedencia de la materia prima.

«Es que el consumidor decida apoyar al campo colombiano sabiendo que lo que está consumiendo es colombiano», sostuvo España. La asociación defiende que el debate debe centrarse en trazabilidad y decisiones de compra informadas.

Fedegán, por su parte, coincide en la preocupación por el aumento de las importaciones, pero pone el acento en las condiciones de competencia. Óscar Cubillos, director de la Oficina de Estudios Económicos de esa federación, señaló que el país podría alcanzar las 100.000 toneladas importadas de leche y derivados lácteos en 2026.

El fondo del problema es conocido: cuando el origen de la materia prima se vuelve opaco, el consumidor pierde información y el productor local pierde una señal de mercado. Capital busca reglas claras, no etiquetas que confundan al comprador ni un aparato comercial que castigue al campo mientras la competencia entra con más facilidad. Si la industria usa leche importada, el cliente debería saberlo. La libertad de elección empieza por la información.

También hay una pregunta de política pública. Si el TLC abrió la puerta a más leche extranjera, el debate no debería eludir el impacto sobre el productor colombiano. El mercado ya votó con más importaciones; ahora falta saber si el Estado y la industria van a permitir que el consumidor vote con datos completos.

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