Kamala Harris estaría recibiendo resistencia dentro y fuera de su entorno ante una eventual candidatura presidencial en 2028. Según el Wall Street Journal, Doug Emhoff ha dicho en privado a algunas personas que preferiría que su esposa se mantenga fuera de esa contienda.
Aun así, personas cercanas al exsegundo caballero esperan que la apoye si finalmente decide competir. La propia Harris no ha tomado una decisión, aunque ha dado señales de estar preparando terreno para otra campaña.
Según el Wall Street Journal, Harris ha participado en actos de recaudación de fondos demócratas antes de las elecciones de medio término, incluidos eventos privados para David Crowley, candidato demócrata a gobernador de Wisconsin, y Aaron Ford, candidato demócrata a gobernador de Nevada. La semana pasada también se conectó a una llamada con el Comité Nacional Demócrata y más de 2.000 voluntarios para impulsar el esfuerzo de movilización en una docena de estados.
En Michigan, durante un evento de la NAACP el mes pasado, Harris dijo: «No he decidido si voy a volver a postularme». Agregó: «Sinceramente creo que el 28 no importará si no pasamos el 26».
Las dudas no vienen solo de Emhoff. Algunos donantes habrían advertido directamente a Harris que una nueva campaña para la Casa Blanca sería «a long shot», según el periódico. La exvicepresidenta llega a este momento tras una derrota dura en 2024 frente a Donald Trump, en la que perdió el voto popular, el Colegio Electoral y todos los estados pendulares, pese a haber recaudado 1.500 millones de dólares.
Pese a eso, Harris sigue encabezando por doble dígito prácticamente todas las encuestas recientes sobre un hipotético campo demócrata de 2028, según el Wall Street Journal.
Emhoff también consiguió un trabajo en el despacho de abogados Willkie Farr & Gallagher LLP, donde es socio. Además, Harris y Emhoff compraron este año una mansión en Malibú por 8 millones de dólares.
El mercado político ya está leyendo el dato principal: Harris todavía conserva tracción entre votantes demócratas, pero su propio círculo admite que una nueva campaña sería cuesta arriba. Cuando el dinero, los donantes y el entorno empiezan a dudar, la duda deja de ser táctica y se vuelve estratégica.
Para la Casa Blanca, el episodio muestra algo más simple: la marca Harris sigue viva, pero su camino hacia 2028 no está despejado. En política, como en los mercados, la capitalización de una candidatura depende de reglas claras, confianza y retorno electoral. Y hoy, esas variables están en discusión.


