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Colombia queda 33 entre 46 programas de jubilación y su flanco débil es la calidad de vida

El país obtuvo 74,6 puntos en el índice global de jubilación 2026 y destacó en costos e inversión, pero perdió terreno en calidad de vida. El resultado deja una señal útil para el capital y para el contribuyente: atrae por precio, no por entorno.
Imagen generada con IA
lunes 12 de octubre de 2026

Colombia se ubicó en el puesto 33 de 46 programas de jubilación en el Informe e Índice Global de Jubilación 2026 de Global Citizen Solutions, firma especializada en asesoría de planificación de residencia y ciudadanía.

El país obtuvo 74,6 puntos en la clasificación general. Su principal fortaleza está en el componente de Costos e Inversión, mientras que su resultado más débil corresponde a Calidad de Vida, de acuerdo con la evaluación elaborada por la Global Intelligence Unit, área de investigación de GCS.

El índice compara 46 programas de diferentes países como una herramienta para evaluar alternativas de residencia y jubilación, y para considerar la diversificación de la exposición fiscal, política y de estilo de vida a nivel internacional. Cada programa recibe una puntuación a partir de cinco pilares: Calidad de Vida, Movilidad y Ciudadanía, Impuestos, Procedimiento y Costos e Inversión.

Según el análisis, Colombia ofrece la visa M-11 o Visa de Jubilación, cuyo acceso exige demostrar solvencia económica. El país también permite obtener la ciudadanía después de cinco años. GCS considera que el programa colombiano puede resultar atractivo para jubilados con un presupuesto ajustado, que buscan bajos costos de entrada y requisitos mínimos.

Sin embargo, el principal aspecto desfavorable está relacionado con las condiciones de vida cotidianas, que el índice considera inferiores frente a las de los destinos mejor posicionados. En ese balance, Colombia presenta ventajas económicas para quienes buscan reducir los costos asociados con su retiro, pero pierde posiciones por su calificación en calidad de vida.

Uruguay lideró la clasificación entre los 46 programas analizados. Mauricio ocupó el segundo puesto, seguido por España, Costa Rica y Portugal. Paraguay quedó en la sexta posición, con lo que América Latina reúne tres de los seis primeros lugares del escalafón: Uruguay, Costa Rica y Paraguay.

Uno de los principales hallazgos del informe es que América Latina se encuentra en un punto favorable entre impuestos y estilo de vida. GCS señala que existe una relación inversa entre la carga tributaria y la calidad de vida y movilidad. En términos generales, los países con menores cargas fiscales no suelen ubicarse entre los líderes en calidad de vida.

El informe identifica solo cuatro jurisdicciones que logran escapar de esa disyuntiva: Uruguay, Mauricio, Costa Rica y Paraguay. Tres de ellas están en América Latina y, en conjunto, ocupan cuatro de los seis primeros lugares de la clasificación.

Patricia Casaburi, CEO de Global Citizen Solutions, señaló que uno de los principales resultados del análisis es que una visa de jubilación debe ser entendida como un activo y como una alternativa para diversificar la exposición fiscal, política y relacionada con el estilo de vida.

La ejecutiva también destacó el cambio demográfico que se avecina. Según el informe, la población mundial de 65 años o más casi se duplicará hasta alcanzar 1.600 millones de personas en 2050. Ese escenario plantea un mercado creciente de jubilados que vivirán durante más años, serán más numerosos y tendrán una mayor movilidad internacional.

Para GCS, los países que adapten sus programas de residencia y jubilación a esa nueva realidad tendrán un papel relevante en la evolución de la movilidad internacional durante la próxima década.

En este contexto, el puesto 33 de Colombia muestra que el país cuenta con una propuesta competitiva principalmente por sus costos de entrada y condiciones económicas, pero todavía enfrenta una desventaja frente a los destinos mejor calificados en aspectos relacionados con la calidad de vida.

La lectura para el mercado es clara: el país compite por precio, no por excelencia institucional ni por entorno de vida. Capital busca reglas claras, pero también previsibilidad cotidiana; cuando el balance se inclina solo hacia el costo, la propuesta pierde margen frente a jurisdicciones que combinan impuestos, movilidad y calidad de vida.

El dato importa porque la jubilación es un flujo global de capital y personas que compara incentivos. Si Colombia quiere subir en este tipo de rankings, no basta con ofrecer costos de entrada bajos: necesita mejorar las condiciones que sostienen la productividad del retiro y la confianza de largo plazo.

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