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Banco de Chile ve un 2026 con crecimiento del orden del 3% y más inversión

Eduardo Ebensperger dijo que el próximo año puede marcar «la vuelta a buscar el crecimiento» y advirtió que el diseño del Fonavi debe cuidar el costo para no encarecer los dividendos hipotecarios.
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jueves 1 de octubre de 2026

El desempleo subió a 9,6% en el trimestre móvil junio-agosto y el Imacec cayó 1% en agosto. En ese contexto, el gerente general de Banco de Chile, Eduardo Ebensperger, admitió que «todavía hay cifras bastante malas», pero sostuvo que «todo lo que se ha hecho está cambiando las expectativas de manera importante en las empresas».

Ebensperger proyectó que el último trimestre «va a ser mejor y de crecimiento» y dijo que el próximo año, con un crecimiento «del orden del 3%», podría reflejar «de verdad la vuelta a buscar el crecimiento y mayor inversión». Añadió que, cuando ve «la cuenta de acumulación de bienes de capital», observa que «ha crecido bastante», por lo que ve necesidad de que las empresas vuelvan a invertir.

El ejecutivo también vinculó esa mejora esperada con la reforma al mercado de capitales que impulsa el gobierno en el Congreso y con el Fonavi. Según dijo, «ambos van a aportar extremadamente a la situación de urgencia que tiene el país, sobre todo en empleo y crecimiento».

Sobre la implementación, afirmó que «falta una segunda parte» y que esta es «tan importante como lo que se está presentando». Agregó que el ministro de Hacienda y el Presidente José Antonio Kast están «muy bien encaminados» y «muy bien direccionados con determinación para combatir los problemas que tenemos hoy día».

En el caso del Fonavi, Ebensperger sostuvo que «lo principal del proyecto es transferir la tasa a la que se puede endeudar el gobierno, hace bajar los dividendos y eso permite que mayor gente pueda acceder positivamente a los créditos hipotecarios». A su juicio, el punto central es que el costo sea «el menor posible» para aprovechar esa rebaja.

También pidió diferenciar entre tipos de crédito al definir deducibles. Planteó que un crédito tradicional de 75-80% del valor de la vivienda, con un dividendo equivalente al 30% del ingreso, «no debería tener deducible» porque encarece el producto y reduce la rebaja que llega al dividendo. En cambio, consideró más riesgoso un financiamiento cercano al 90% o 95% del valor de la vivienda.

La lectura para el mercado es clara: si la economía efectivamente entra en una fase de mayor inversión y menos costo financiero, la banca podría volver a canalizar más crédito con reglas más precisas. Pero si la implementación termina elevando costos o cargando excesivamente los deducibles, la rebaja prometida perderá fuerza en el tramo donde más importa: el acceso efectivo al hipotecario.

Para las empresas y las familias, el punto no es menor. Menos costo en el crédito significa más flujo hacia vivienda e inversión; más fricción regulatoria significa menos margen para que esa mejora llegue a la economía real. Ahí se juega buena parte de la recuperación que Ebensperger dice ver para el próximo año.

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