Las aseguradoras colombianas pagaron $14,38 billones en reclamaciones durante los primeros seis meses de 2026. La cifra se ubica cerca de los $15,6 billones contemplados por el Gobierno nacional para inversión pública en el sector transporte durante todo el año.
El dato sirve para dimensionar el tamaño de una industria que, según el balance presentado por Fasecolda en la Convención Internacional de Seguros, cumple una función de protección financiera para hogares y empresas. El presidente del gremio, Gustavo Morales, destacó esas cifras en Cartagena.
Con corte a junio de 2026, la penetración del seguro llegó a 3,12% del Producto Interno Bruto, frente al 2,86% observado en junio de 2022. En cuatro años, el aumento fue de 0,26 puntos porcentuales.
Morales dijo que el avance es positivo, aunque aún lento frente al nivel de aseguramiento de los países de la Ocde, donde la penetración promedio se ubica alrededor de 6,2%. «Avanzamos, sí, sin duda, pero la verdad es que es un avance lento», señaló el dirigente gremial.
El comportamiento de la industria también superó al de la economía en el mismo periodo. Entre junio de 2022 y junio de 2026, el crecimiento acumulado de la economía fue de 7,9%, mientras que las primas emitidas por las aseguradoras aumentaron 18% en términos reales. Eso implica que las primas crecieron más del doble que la actividad económica acumulada.
El contexto siguió siendo exigente para el mercado. El balance presentado indicó que la economía creció 0,6% en 2022 y luego 1,6%, antes de mostrar una recuperación en los dos años más recientes. Aun así, el mercado asegurador mantuvo su expansión real.
Otro indicador es la profundización, que aproxima el gasto promedio por habitante en seguros. En Colombia, a junio de 2026, ese gasto llegó a $1.120.643 por persona al año. La cifra equivale a un poco más de la mitad de un salario mínimo mensual y también ha aumentado en línea con la penetración.
Por ramos, el seguro previsional pasó a ocupar el primer lugar entre los de mayor crecimiento, desplazando al seguro de salud, que había liderado durante los últimos tres años. El ramo de salud mantiene un crecimiento de 21%, pero el previsional mostró mayor dinamismo en 2026.
El seguro previsional cubre los riesgos de invalidez y sobrevivencia de los afiliados al sistema privado de pensiones. La legislación establece que los fondos privados deben contratar esa cobertura con una compañía aseguradora para respaldar el pago de las prestaciones cuando un afiliado queda inválido o fallece y se genera derecho a pensión para sus sobrevivientes.
El crecimiento de ese ramo, de 26%, explica en buena medida el cambio en la composición de los segmentos que impulsan las primas del mercado. También pesan los seguros de vida grupo y colectivos, que las empresas adquieren para sus trabajadores o que se comercializan colectivamente a través de canales como las entidades bancarias.
El fondo del asunto es más amplio: Colombia todavía está lejos del promedio de 6,2% de la Ocde y debe ampliar el número de hogares y empresas con mecanismos de protección financiera. Fasecolda plantea avanzar hacia un modelo que permita anticiparse a grandes riesgos, ampliar las posibilidades de aseguramiento y reducir la vulnerabilidad económica.
Capital busca reglas claras. Cuando un sector crece por encima de la economía y, aun así, la cobertura sigue baja, el problema no es de falta de demanda potencial sino de profundidad de mercado. Ahí está la oportunidad para la libre empresa: más competencia, más innovación y más protección para el ahorro de familias y compañías.
El punto crítico es que la protección privada siga ganando terreno frente a la vulnerabilidad. Un mercado asegurador más profundo reduce la exposición de los hogares al golpe financiero de una enfermedad, un accidente o una pérdida patrimonial. También libera al aparato estatal de cargar con riesgos que puede cubrir mejor el capital privado.



