Antioquia cerró los primeros nueve meses de 2026 con 47.924 matrículas de vehículos nuevos, un aumento de 50,3% frente al mismo periodo de 2025, según los reportes sectoriales de la Andi, Fenalco y Andemos.
En septiembre, el departamento registró 6.531 vehículos nuevos, frente a 4.674 del mismo mes del año pasado. El incremento fue de 39,7%.
El Valle de Aburrá también mostró un avance fuerte. Entre enero y septiembre alcanzó 45.331 matrículas, frente a 29.977 en los primeros nueve meses de 2025, lo que equivale a un crecimiento de 51,2%.
Solo en septiembre, Medellín y el Valle de Aburrá contabilizaron 6.192 vehículos nuevos, frente a 4.421 unidades del mismo mes de 2025. Eso representa un aumento de 40,1% y ubica al área metropolitana como la segunda con mayor volumen de vehículos nuevos en Colombia, detrás de Bogotá, D.C.
A escala país, septiembre dejó 33.835 vehículos nuevos, la cifra mensual más alta observada hasta ahora y un aumento de 36,1% frente al mismo mes de 2025. Entre enero y septiembre, el mercado nacional acumuló 247.212 vehículos nuevos, con un crecimiento de 41,2%.
El comportamiento responde, según Pedro Nel Quijano, presidente de Aconauto, a precios accesibles, dólar a la baja, competencia entre marcas y modelos y facilidades de financiación. Aunque las tasas de interés siguen altas, dijo que los plazos más largos permiten que algunos compradores asuman cuotas mensuales.
Quijano añadió que los vehículos eléctricos representan 16% y los híbridos 30% del mercado, casi la mitad de las ventas. Con ese impulso, el gremio estima que 2026 puede cerrar como el año récord para la venta de vehículos en el país, por encima del máximo de 2014, cuando se alcanzaron alrededor de 324.000 unidades; para este año la expectativa es acercarse a 340.000.
El dato fuerte, sin embargo, no es solo el volumen de ventas. Quijano señaló que la edad promedio de los vehículos en Colombia es de 21 años, y consideró que una edad adecuada estaría entre 10 y 15 años como máximo. La congestión también pesa: Medellín pierde 153 horas al año por ese problema, según informe.
Aconauto plantea una política oficial para acelerar la renovación del parque, con una reducción de impuestos y acuerdos entre el Estado y los fabricantes para disminuir los precios. Quijano sostiene que esa estrategia no tendría como único objetivo aumentar las ventas, sino también mejorar la seguridad vial, reducir la contaminación y contribuir a una movilidad más eficiente.
El mercado ya votó: hay demanda, hay capacidad de compra y hay una oportunidad clara para capitalizar la renovación del parque. Pero el aparato estatal sigue dejando sobre la mesa un costo visible para el contribuyente: un parque envejecido, más riesgo en la vía y menos productividad en las ciudades.
Si el debate se toma en serio, el foco no debería estar en frenar el mercado, sino en liberar incentivos para que la libre empresa renueve más rápido el parque automotor. Menos traba fiscal y más competencia pueden traducirse en mejor seguridad, mejor flujo y menor fricción para la economía real.


