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25 puñaladas a un australiano reavivan el costo de la inseguridad en Medellín

La pareja de Frank Stephen Ramírez recauda fondos para viajar a Colombia, mientras el extranjero permanece delicado pero estable tras el ataque. El caso dejó otra señal de riesgo para visitantes y para la reputación de la ciudad.
Imagen generada con IA
jueves 15 de octubre de 2026

Cindy Aguilera, esposa del australiano Frank Stephen Ramírez, lanzó una colecta virtual en GoFundMe para viajar a Medellín y acompañarlo en su recuperación. La campaña pide 40.000 dólares australianos, equivalentes a 90 millones de pesos colombianos, para cubrir el viaje desde Sídney, la estadía, el sostenimiento y los tratamientos que requiera su esposo.

Hasta el momento, la recaudación suma 23.457 dólares australianos, más de 52 millones de pesos colombianos, y con esos recursos Aguilera dice que ya inició los trámites para desplazarse a Colombia. El vuelo, según la nota, puede costar entre 5 y 10 millones de pesos colombianos, y el trayecto puede tomar entre 25 y 30 horas.

Ramírez, de 47 años, fue encontrado con 25 heridas de arma blanca en el barrio Laureles, en Medellín, después de que lo lanzaran de un carro en el que era transportado por varias personas. Según el relato incluido en la fuente, esas personas le quitaron sus pertenencias luego de que él hubiera estado en el festival Electric Daisy Carnival (EDC).

La pareja de Ramírez afirmó que fue «víctima de un acto de violencia brutal e insensible» y que fue «secuestrado, metido a la fuerza en la parte trasera de un coche y apuñalado brutalmente». Aguilera también sostuvo que testigos presenciales relataron que «estos monstruos lo torturaban, intentando obligarlo a darles la mayor cantidad de dinero posible».

Tras el ataque, el australiano fue trasladado a la Clínica Incodol, en su sede de Laureles, donde fue intervenido quirúrgicamente. De acuerdo con los reportes más recientes citados en la fuente, su estado de salud es delicado, pero se encuentra estable y los médicos realizan sus esfuerzos para salvarle la vida.

El caso ocurrió fuera del evento, pero se sumó a otras cifras asociadas al festival. La fuente señala que durante el EDC asistieron más de 23.000 personas de distintos países y que, además de este hecho, se presentaron dos muertes por sobredosis de extranjeros, un costarricense y un indio-británico, así como 107 personas atendidas por intoxicaciones relacionadas con el consumo de sustancias estupefacientes y licor.

Más allá de la campaña solidaria, el episodio deja una señal incómoda para Medellín: cuando la violencia aparece alrededor de un gran evento, el golpe no es solo para la víctima y su familia. También lo paga la ciudad en confianza, seguridad percibida y atractivo para el turismo internacional.

El mercado ya votó muchas veces sobre este tipo de riesgos: cuando una plaza pierde orden, sube el costo para visitantes, cae la tranquilidad de los organizadores y se erosiona el retorno reputacional de la economía local. Capital busca reglas claras. Sin seguridad, todo lo demás se vuelve más caro.

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