Los precios del crudo volvieron a escalar este miércoles ante el riesgo de nuevas interrupciones en el estrecho de Ormuz. El WTI ganó 86 centavos y cotizó en 80,20 dólares por barril; el Brent avanzó 1,15 dólares hasta 85,88 dólares por barril.
La presión sobre la ruta energética más sensible del planeta se intensificó tras los ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán. Tim Waterer, analista jefe de mercados de KCM Trade, fue directo: «El Memorando de Entendimiento entre Estados Unidos e Irán firmado el mes pasado resultó ser cualquier cosa menos eso. Ambas partes vuelven a intercambiar ataques militares y mantienen posturas completamente diferentes sobre la situación en el estrecho de Ormuz».
Waterer añadió que «con la navegación en el Golfo cada vez más peligrosa, los flujos de transporte vuelven a disminuir», en referencia al impacto sobre el comercio marítimo internacional. No se trata de una parálisis total, pero la dirección es inequívoca: menos crudo moviéndose por la ruta que concentra una fracción decisiva del suministro mundial.
Los mercados financieros absorbieron el shock con relativa calma gracias a un dato de inflación estadounidense que llegó por debajo de lo esperado. Los precios al consumidor subieron 3,5% en los últimos doce meses, cifra que redujo las expectativas de un nuevo aumento de tasas por parte de la Reserva Federal. Los operadores asignaron una probabilidad inferior al 17% a una suba de la tasa de referencia en la próxima reunión del organismo.
En Wall Street, el S&P 500 avanzó 0,4% hasta 7.543,59 puntos, recuperando parte de la caída de 0,8% registrada en la sesión anterior. El Nasdaq Composite ganó 0,9% hasta 26.107,01 puntos, y el Dow Jones Industrial Average sumó menos de 0,1% para finalizar en 52.508,27 puntos.
Asia también cerró mayormente en verde. El Kospi de Corea del Sur lideró las subas con un avance de 7,1% hasta 7.343,37 puntos, impulsado por el sector de semiconductores. El Nikkei 225 de Japón avanzó 0,9% hasta 68.353,91 puntos; el Hang Seng de Hong Kong ganó 1,6% hasta 24.721,10 puntos; el Shanghai Composite retrocedió 0,4% hasta 3.952,04 unidades; y el S&P/ASX 200 de Australia sumó 0,2% hasta 8.830 puntos.
Desde Ágora Capital, la lectura es sencilla: el capital no necesita certeza, necesita previsibilidad. Cuando dos potencias intercambian ataques y el acuerdo firmado el mes pasado «resulta ser cualquier cosa menos eso», según palabras del propio analista, el riesgo geopolítico se convierte en prima de precio para todos los consumidores del planeta, desde las refinerías de Rotterdam hasta las gasolineras de Ciudad de México. El dato de inflación de EE.UU. ofreció alivio táctico, pero el fondo del problema —una ruta energética bajo fuego y un acuerdo diplomático que no cumplió su función— sigue sin resolverse. El mercado ya votó: 80 dólares el barril y contando.


