La Plataforma Patria inició este viernes la distribución del bono Ingreso Integral de los Trabajadores correspondiente a julio, destinado a jubilados venezolanos. El monto asignado es de 96.292 bolívares, equivalente a 131,46 dólares calculados a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), según informó el Canal Patria Digital.
El incremento respecto al pago de junio es de 23,33% en bolívares: en la entrega anterior los jubilados recibieron 78.071 bolívares. Sin embargo, medido en moneda extranjera —el termómetro que los venezolanos usan para preservar su poder adquisitivo— el ajuste real fue de apenas 0,49%, al pasar de 130,82 dólares a 131,46 dólares.
Los beneficiarios recibirán una notificación vía mensaje de texto desde el número 3532. Para hacer efectivo el cobro, deben mantener sus datos actualizados en la plataforma Patria.
La brecha entre el porcentaje nominal y el ajuste real ilustra con precisión el mecanismo de la inflación como instrumento de política: el Estado anuncia una suba de casi un cuarto en bolívares, pero el mercado cambiario la licúa hasta convertirla en medio punto porcentual en términos de valor real.
La lectura de Ágora Capital. El dato relevante no es el 23% en bolívares; es el 0,49% en dólares. Cuando el ajuste nominal de un beneficio social se evapora casi por completo al convertirlo a una moneda estable, el problema no es de generosidad fiscal: es de destrucción sistemática del valor de la moneda nacional. El jubilado venezolano recibe hoy 131,46 dólares al mes —cifra que en cualquier economía de libre mercado de la región sería insuficiente como ingreso único—, y lo recibe además atado a una plataforma estatal que condiciona el acceso al pago a la inscripción y actualización de datos en un registro controlado por el gobierno. Capital busca reglas claras; los jubilados venezolanos, simplemente, buscan que su dinero valga mañana lo que vale hoy.


