El vicepresidente JD Vance apareció el miércoles en el podcast de Joe Rogan y entregó una admisión inusual para cualquier funcionario de alto rango: la administración Trump «sí manejó mal» la divulgación de los archivos de Jeffrey Epstein, «especialmente en la comunicación».
Vance señaló que los documentos debieron haberse publicado «tan rápido como fuera posible», aunque reconoció que la redacción de datos que pudieran identificar a víctimas habría requerido tiempo de todas formas. Cuando Rogan cuestionó por qué algunos nombres redactados no parecían corresponder a víctimas, Vance respondió que «algunas de las personas que eran presuntas víctimas eran también presuntos co-conspiradores», y que trazar esa distinción resulta «difícil».
El vicepresidente también reconoció que la decisión de la fiscal general Pam Bondi de entregar carpetas con documentos de Epstein —rotuladas «The Epstein Files» y en gran parte ya disponibles al público— a influencers de derecha llevó a que la gente «desconfiara del esfuerzo». Aun así, sostuvo que Bondi «estaba intentando responder al momento político».
Sobre la relación de Trump con Epstein, Vance fue enfático: nunca ha visto evidencia de que el presidente haya cometido actos indebidos con menores. Aclaró que cuando Trump califica los archivos de «engaño», se refiere a la idea que considera «absurda» de que él sea «de alguna manera un pedófilo».
Vance también alegó que Epstein tenía conexiones con «los niveles más altos» de la inteligencia estadounidense e israelí, y que «parecía estar vinculado a elementos del Estado profundo israelí», aunque precisó que esos elementos eran «de centro-izquierda». La fuente menciona que Epstein era amigo del ex primer ministro israelí Ehud Barak, quien posteriormente se disculpó por esa relación.
En cuanto a Irán, Vance aseguró que las negociaciones van «en la trayectoria correcta», aunque advirtió que serán «muy desordenadas y habrá muchos avances y retrocesos». Atribuyó la escalada de tensiones en el Estrecho de Ormuz en junio a «líneas duras» iraníes que sintieron haber cedido un punto de presión cuando los precios del petróleo bajaron. Ante la insistencia de Rogan sobre si EE.UU. entró en guerra a instancias de Israel, Vance respondió que el presidente «cree con firmeza, completamente al margen de cualquier influencia de Israel, que Irán no debe tener un arma nuclear».
Rogan, cuyo respaldo a Trump en 2024 fue considerado influyente, ha roto con la administración en varios frentes: ha calificado la guerra de «exactamente lo contrario de lo que nos dijeron» y advirtió sobre un posible conflicto global. Sus críticas sobre los archivos Epstein también han sido directas.
En el plano político, las probabilidades en Polymarket ubican a Vance con un 41% de chances de capturar la nominación republicana en 2028, por encima del secretario de Estado Marco Rubio, con 28%. Vance ha dicho que decidirá sobre una candidatura presidencial después de las elecciones de mitad de período.
La lectura de Ágora Capital: La admisión de Vance es políticamente costosa pero calculada. Reconocer el error de comunicación —sin ceder en los hechos de fondo— es un movimiento de candidato, no de funcionario en ejercicio. El mercado de apuestas ya votó: con 41 puntos frente a 28 de Rubio, Vance consolida su perfil mientras administra distancia quirúrgica del desgaste operativo. Capital busca reglas claras; también las busca el electorado republicano cuando evalúa quién conduce la próxima etapa.


