La licitación para el Hospital de Panamá Norte llegó a su fase de evaluación con un resultado contundente: de las tres empresas que presentaron propuestas, únicamente Administración y Supervisión de Obras Civiles, S.A. cumplió la totalidad de los requisitos administrativos, financieros y técnicos exigidos en el pliego de cargos.
La Comisión Evaluadora del Ministerio de Salud (Minsa) otorgó a esa firma 99 de los 100 puntos posibles: 17 de 18 en evaluación financiera, 29 de 29 en criterios administrativos, 13 de 13 en evaluación técnica y el máximo de 40 puntos en la propuesta económica. El único punto descontado correspondió al criterio de facturación promedio anual.
Su oferta ascendió a $79,621,057.65, la más baja entre los tres participantes, aunque igualmente supera el precio de referencia fijado por el Minsa en $72,494,779.58, una brecha de aproximadamente $7.1 millones.
Dos empresas quedaron fuera por deficiencias documentales y financieras
CTL Ingeniería, S.A., que ofertó $79,724,418.12, fue descartada por presentar una fianza de propuesta emitida para otra licitación, deficiencias en autenticación notarial, inconsistencias en el desglose de precios y una facturación promedio anual inferior al mínimo requerido.
Constructora Rigaservices, S.A., con una oferta de $79,674,226.00, no alcanzó el índice mínimo de liquidez de 1.75 exigido para el período fiscal 2024 —su indicador fue de 1.589—. Además, el arquitecto diseñador propuesto no acreditó los 25 años de experiencia requeridos, y la empresa omitió el cronograma de ejecución, la metodología de trabajo y los videos explicativos obligatorios.
Un proyecto con historia larga y costosa
El Hospital de Panamá Norte no es un proyecto nuevo. En junio de 2016 fue adjudicada su construcción por un monto de $178.4 millones, pero la junta directiva de la Caja de Seguro Social (CSS) nunca aprobó su desarrollo. Hoy, casi una década después, el proceso reinicia con un alcance diferente y un precio de referencia sustancialmente menor.
El futuro centro estará ubicado en el corregimiento Ernesto Córdoba Campos, distrito de Panamá, una de las zonas de mayor crecimiento poblacional de la capital. Los hospitales públicos más cercanos para esa población son el San Miguel Arcángel, en San Miguelito, y el Manuel Amador Guerrero, en la provincia de Colón.
Con la publicación del informe de evaluación, el Minsa queda a un paso de adjudicar el contrato. La decisión final corresponde a la entidad contratante.
La lectura del mercado es clara: cuando el pliego de cargos exige rigor documental y financiero, el proceso de contratación pública funciona como filtro real. Que dos de cada tres proponentes hayan caído por omisiones evitables —una fianza equivocada, un índice de liquidez insuficiente— dice menos del diseño del proceso que de la calidad de quienes compiten. Para Panamá, donde la infraestructura hospitalaria pública acumula décadas de retraso, que el proyecto avance con un único proponente habilitado es mejor que repetir el ciclo de adjudicaciones fallidas. Capital busca reglas claras; el Minsa, esta vez, las aplicó.


