El presidente Donald Trump convirtió a los New York Mets en el blanco de una broma durante un acto público celebrado en Marietta, Georgia. Con los Mets sumidos en una de las peores rachas de su historia y la nómina más elevada de las Grandes Ligas, Trump elogió al CEO de Braves Development Company, Mike Plant, y sugirió que podría ser un mejor conductor que el actual dueño del club, Steve Cohen.
«Los Mets tienen el salario más alto en el béisbol y pierden todo el tiempo», dijo Trump durante el acto, según recogió WXIA News. «Soy capaz de robarme a este tipo», añadió en referencia a Plant, quien subió al escenario momentos después.
El presidente fue explícito en su contraste: «Hay equipos que nunca bajan. Luego hay otros que dicen 'estamos reconstruyendo'. Llevan años reconstruyendo. Este tipo nunca reconstruye. Siempre se mantiene arriba. Es increíble».
Cohen adquirió los Mets en 2020 y desde entonces el equipo ha mantenido una de las nóminas más altas del deporte, sin traducirlo en éxito postemporada. La temporada 2026 representa el punto más bajo de su gestión: el club está virtualmente garantizado de quedar fuera de los playoffs por segundo año consecutivo.
Sin embargo, el crédito que Trump otorgó a Plant merece una precisión importante. Según Johnny Flores en The Athletic, Plant opera principalmente en el brazo inmobiliario de los Braves, supervisando proyectos como The Battery y el complejo de entrenamiento de primavera del club. Es Alex Anthopoulos quien ocupa el cargo de gerente general y presidente de operaciones de béisbol en Atlanta.
De concretarse el hipotético fichaje que Trump imaginó en voz alta, Plant reemplazaría al menos una de las funciones que Cohen ejerce como presidente y CEO de los Mets.
La ironía no escapa al mercado ni al aficionado: Cohen ha desplegado un poder de fuego financiero sin precedentes en la franquicia, y el resultado es una segunda temporada consecutiva fuera de postemporada con la factura salarial más alta de la liga.
Desde Ágora Capital, el episodio ilustra una verdad que el capital conoce bien: el gasto sin estructura de incentivos correcta no compra victorias, igual que el gasto público sin rendición de cuentas no compra prosperidad. Cuando el dinero fluye sin consecuencias reales por el fracaso, el rendimiento se resiente. El mercado —en este caso, la tabla de posiciones— ya votó.


